La Construcción de la Edad: Una Mirada a los Discursos

Patricia Andrew

Facultad de Estudios Superiores Acatlán, Universidad Nacional Autónoma de México

Correspondencia: Ahuehuetes 42, Izcalli del Bosque,

Naucalpan 53278 Estado de México, México

Teléfono: 52-555-373-2392; Fax: 52-555-373-1404

Correo electrónico: pjean@servidor.unam.mx

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abstracto

Este trabajo explora la edad como algo construido discursivamente en la interacción social, más que como una variable cronológica fija. Está enfocado a los discursos y narrativas dominantes en la cultura occidental a través de los cuales se construyen la edad y la identidad de la edad (age identity), y particularmente aquí el discurso del decaimiento, para ilustrar la manera en que esta orientación permite una comprensión más compleja, completa, y precisa de la edad.

 

Palabras claves: edad, envejecimiento, discurso, narrativa, constructo social

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Construcción de la Edad: Una Mirada a los Discursos

 

 

1. Introducción

A la edad regularmente se le incluye, junto con la clase social, el género y la etnicidad, como una de las categorías demográficas principales utilizadas en los estudios sociolingüísticos, aunque el interés en ella como un factor social ha sido generalmente más limitado. Invariablemente, la edad se expresa en términos cronológicos, medida como la acumulación de años desde el nacimiento, emblema de nuestra sociedad industrial en la cual un sistema social de asignar fechas determina el lugar de la persona en la sociedad (Eckert 155). "De hecho para el científico social occidental, la edad cronológica es la edad" (Eckert 154). Se reconoce el hecho de que el desarrollo social y el biológico no siempre coinciden con la edad cronológica; sin embargo, la edad cronológica es lo que cuenta como válido en nuestra sociedad, aunque no necesariamente en otras.

Trabajos recientes, en el campo de la construcción social de la identidad en la interacción, han cambiado la manera en que la sociolingüística ve la etnicidad y el género. Los investigadores consideran que el trabajar con categorías a priori muchas veces conduce a una comprensión superficial de los fenómenos sociolingüísticos, y muchos han optado por explorar los matices de, por ejemplo, la identidad de género, viendo      ver cómo está construida en la interacción social, y cómo esta construcción se interconecta con las otras identidades de los hablantes. Hay muchas razones para creer que este mismo enfoque puede y debe ser extendido a la edad, un área de importancia vital a la sociolingüística contemporánea.

Si se considera el lenguaje como parte de un sistema de comunicación más grande, entonces el estudio de la interacción discursiva es el que tiene la llave para abrir la relación compleja y entretejida entre el lenguaje y el contexto social dentro del cual ocurre la comunicación. Esto resalta la manera en que se construye el significado a través de la interacción, cómo las personas se sitúan en el contexto de sus relaciones sociales mientras crean sus narrativas de identidad personales, y qué es lo que el contexto local e histórico, en la forma de discursos culturalmente específicos, aporta al proceso.[1]

En este trabajo, busco indagar los discursos dominantes de nuestra cultura en contorno a la edad y el envejecimiento.[2] Al abordar a la edad como un constructo social, espero desvelar algunos de los matices más complejos y sutiles de la misma así como los de su identidad que no son alcanzables cuando ésta se ve como una categoría biológica o cronológica uni-dimensional.

 

2. El entorno de la edad como un constructo social

Desde la perspectiva de los construccionistas sociales, el envejecerimiento no es un simple proceso natural y predeterminado, sino que, en gran medida, está formado por factores socioculturales. La primera formulación destacada de la idea que diferentes 'edades de la vida' varían a través de la historia y la cultura generalmente se atribuye al Philippe Ariès, cuya obra innovadora, El niño y la vida familiar en el antiguo régimen, describe la construcción social de la niñez (Gubrium, Holstein y Buckholdt 38). Desde entonces, la perspectiva del envejecimiento como un suceso socialmente construido ha sido retomado en una gama de campos, cada uno operando dentro de su propio marco conceptual y metodológico. Por ejemplo, la economía política y la gerontología crítica consideran cómo las estructuras sociales, políticas y económicas se vinculan a las desigualdades sociales con respecto a la experiencia de envejecer (Blaikie 4; Hatch; Phillipson 14; Minkler). Las humanidades y las ciencias de la comunicación investigan la manera en que las personas comprenden y expresan el significado que tiene la edad para ellos (Zeilig 39; Deats y Lenker; Cole, Van Tassel y Kastenbaum 8). Hasta la fecha, no ha surgido ninguna teoría o disciplina de gran alcance que sustente las investigaciones que se están realizando en estos campos; sin embargo, es probable que se den avances en esta dirección en los años venideros debido a la cantidad de interés generado por un sinnúmero de temas referidos a la edad, tales como las relaciones intergeneracionales, la educación de adultos, las prácticas laboralesde empleo, y el cuidado de la salud para los ancianos.

 

3. Conceptos y enfoques

Dada la falta, entonces, de una teoría de la edad plenamente desarrollada, el presente trabajo recurre ampliamente a dos fuentes principales para su sustento teórico XXX: a los estudios culturales, para una base conceptual amplia, y a un enfoque sociolingüístico interaccional a la edad y ael discurso, para una más enfocada. Hasta muy recientemente, la investigación de la comunicación ha tratado a la cultura someramente, mientras que a las perspectivas culturales les han faltado "las ventajas integrativas y prácticas de una orientación comunicativa" (Hill, Long y Cupach 8). Al valerme de estos enfoques complementarios, espero establecer una base sólida para enmarcar la discusión sobre la edad.

Los términos edad y envejecimientoer son medulares para la discusión sobre la edad. Estoy consciente de las limitaciones inherentes a cualquier intento de fijar conceptos tan imprecisos y propongo las definiciones siguientes como punto de partida para destacar la distinción entre ellos. El envejecimientoer (aging) es un proceso multidimensional que es fisiológico, psicológico, social y cultural (Nussbaum et al. xvii; Coupland 187). Comprende el movimiento a través del tiempo y denota el cambio. Por el otro lado, la edad (age) es el lugar o posición que ocupa una persona en un momento dado. Sin embargo, en ocasiones también utilizo edad como un término que abarca tanto la edad como el envejecerimiento, como en teoría de la edad o estudios sobre la edad. En otras ocasiones, edad puede referirse a una etapa en el transtranscurso de la vida, como, por ejemplo, middle age (un término en inglés, sin equivalente en español, que se refiere a  (la etapa entre la juventud o madurez temprana [early adulthood]o y la vejez) o tercera edad en español. También reconozco que, en el habla común, por lo menos en inglés, aging (envejecimientoer) es un eufemismo de old age (vejez), una expresión asociada ineluctablemente en nuestra cultura con el decaimiento y la mortalidad; he intentado abstenerme de abrazar esta costumbre. La edad y el envejecimientoer, en todos los casos, se vinculan a otros dos conceptos importantes, el tiempo y el cambio.

Mientras algunas sociedades en África y en otras partes del mundo no industrializadas no entienden la noción de la edad como algo medido en años a partir de la fecha de nacimiento, la sociedad industrializada occidental invariablemente ha dado prioridad a la edad cronológica (Ariès 15; Makoni). Esta perspectiva se remonta a la primera de las dos escuelas de pensamiento identificadas con las concepciones occidentales del tiempo. Ésta es la noción 'objetiva' y mecanicista del tiempo que proviene de las obras de Aristóteles y de Newton (Gubrium 12; Hendricks y Hendricks 16). Fue adoptada por las ciencias y se caracteriza por ser cuantificable y ontológicamente previa a nuestra consciencia de ella (Hendricks y Hendricks 14). La mayoría de las investigaciónones sobre la edad identificaequipara el proceso del envejecimiento con el flujo lineal del tiempo objetivo (Hendricks y Hendricks 31, 32). Una segunda idea del tiempo, más subjetiva y existencial, que fluye desde Agustín por Einstein y Bergson hasta los fenomenologistas actuales, trata el tiempo como algo multifacético, cualitativo, y basado en una percepción subjetiva (Hendricks y Hendricks 16, 23). Esta orientación se apegia más cercanamente a la perspectiva del construccionismo social sobre la edad.

El interés teórico y de investigación en un diverso número de disciplinas en las humanidades y las ciencias sociales, que trabajan desde una perspectiva culturalista, ha empezado a convergir en un solo campo llamado estudios de la edad (Gullette, Aged by Culture 105, 50, 82-84). A la vez que retienen sus propios objetos de estudio y metas, emprenden la investigación de la edad con la misma convicción compartida de que los seres humanos son envejecidos más por la cultura que por la biología, y que el proceso 'natural' del envejecimiento ha sido sobre-enfatizado a expensas de lo cultural (Gullette, Aged by Culture). Su trabajo en los estudios de la edad intenta revertir esta tendencia al establecer la prioridad de la cultura en la construcción de la edad (Gullette, Aged by Culture 102, 06). Margaret M. Gullette hace la siguiente observación observation:

 

Los estudios de la edad existentes han[3] avanzado algo. Uno de nuestros logros colectivos ha sido el arrastrar el "envejecimeriento"—sin duda el aspecto más biologizado del constructo de la edad—lejos de la naturaleza y hacia la cultura. Algunos científicos "naturales" se están acercando a los estudios de la edad al declarar que lo que consideramos el envejecimiento realmente es un daño biosocial: enfermedades físicas causadas por el fumar, la inactividad, una dieta pobre (llamadas "enfermedades del estilo de vida" aunque algunas comienzan antes del nacimiento), o aquéllas causadas o agudizadas inter alia por el desempleo, la pobreza y el racismo ambiental, por el estrés de los que cuidan a otros los enfermos, y por la falta de acceso a atención médicalos cuidados de salud. (Aged by Culture 102)

 

Este nuevo campo está intentando pretendiendo ddesnaturalizar el constructo de la edad de una manera semejante a lo quelogrado por la teoría feminista y la teoría crítica de la raza hablandohicieron  de otras categorías basadas en el cuerpo (Gullette, Aged by Culture 102, 04, 07). Sin embargo, a estas alturas, la edad continúa siendo un concepto empobrecido y la teoría de los estudios de la edad está tan subdesarrollada como estuvieron la teoría del género y la teoría crítica de la raza hace unas décadas (Gullette, Aged by Culture 105).

Un trasfondo común a la investigación de la edad es la perspectiva del 'transtranscurso de la vida' (life-course perspective). El trabajo de Gullette (ver por ejemplo, Declining to Decline: Cultural Combat and the Politics of Midlife; Aged by Culture), sobre la edad, y el de Nikolas Coupland, Justine Coupland, Howard Giles y Jon F. Nussbaum (ver por ejemplo, Coupland, Coupland y Giles; Coupland, Coupland y Nussbaum; Giles, Coupland y Coupland; Nussbaum y Coupland)(vean, por ejemplo, Coupland, Coupland y Giles; Coupland, Coupland y Nussbaum; Giles, Coupland y Coupland; Nussbaum y Coupland), en el área del discurso y la edad, presuponmen una perspectiva del 'transtranscurso de la vida.' Este enfoque ve el transcurso completo de la vida como un todo con la idea de que, para entender la posición actual de un individuo en el transcurso de la vida, es necesario tomar en consideración su historia pasada y, de ser posible, sus aspiraciones futuras (Nussbaum 1). Esto se distingue del modelo del desarrollo de la vida (

 It is to be distinguished from tthe lifespan development model),, en el cual se piensa que una serie de etapas predecibles se siguen una a la otra en forma in which a series of predictable life stages are thought to follow one other in a 'natural' fashion (Giddens). Más bien, de una manera más flexible, se experimentan momentos o etapas de la vida específicos y se forman a través del lenguaje y la participación en la interacción social dentro del marco del transcurso de la vida.

Coupland et al. han enfocado, de esta manera, su investigación sobre los ancianos y Gullette sobre los 'años medios' (middle years), ejemplos de lo que ella denomina "slice-of-life studies" (la expresión significa un corte o episodio real de la vida) (Aged by Culture 192). En su opinión, tales estudios tienen valor cuando "los que se especializan en etapas específicas . . . trabajan con un sentido de la problemática del todo"  Instead, in a more flexible manner, specific moments or life stages are experienced and shaped through language and participation in social interaction within the frame of the life course. This is the way Coupland et al. have focused their research on the elderly and Gullette on the 'middle years', in what she calls "slice-of-life studies" (Aged by Culture 192). In her opinion, such work is valuable when "those specializing in particular stages . . . work with a sense of the problematics of the whole" (Aged by Culture 192). Haciendo eco, Coupland et al. señalan que "el punto de partida apropiado para comprender mejor la comunicación fallida y las personas mayores serán los estudios de la comunicación de todas las etapas de la vida y no solamente de los ancianos en sí"  In an echoing voice, Coupland et al. point out that "the appropriate starting point for an improved understanding of miscommunication and older people will be studies of life-span communication not merely of the elderly themselves" (102). He adoptado una perspectiva del 'transcurso de la vida' para mi propia investigación; sin embargo, en vez de seguir el ejemplo de Gullette o Coupland et al., que se concentran en una sola etapa de la vida, yo incluyo a personas de diferentes grupos de edad en mis estudios. Creo que el uso de una perspectiva comparativa ofrece la ventaja de poder distinguir las similitudes, las diferencias y las ambigüedades que caracterizan la experiencia del curso de la vida con mayor claridad. El poner a personas de diversas edades lado a lado también ilumina la fluidez del curso de la vida, y evita la falta de precisión inherente al uso de etiquetas globales para diversos grupos de personas I have adopted a life-course perspective for my own research but, rather than following the lead of Gullette or Coupland et al., who concentrate on a single life stage, I include persons from different age groups in my studies. I believe that the use of a comparative perspective offers the advantage of being able to distinguish the similarities, differences and ambiguities that characterize the experience of the life course with greater clarity. Putting people of diverse