POÉSSICA:
Un puente entre las ciencias naturales y sociales, las humanidades y la cultura popular.
Estela Bastardo. Docente de Química y
Estudiante de Lic. en Educación para la integración y
la promoción social. Venezuela.
Cuando un rayo de luz y unas gotas de agua hacen
contacto, un abanico de colores se abre a nuestros ojos. Y podemos ver. Por
momentos la fragilidad del iris, formando un arco, evidencia que la luz es algo
más que un rayo. La inquietante curiosidad busca explicaciones, y a raíz de
contemplar la transmutación de la luz en inasibles colores, mucho avanzó la
ciencia. Algunos dedican tiempo a ponerle nombres a cada uno de los matices, y
a descubrir que, efectivamente, cada uno de ellos se comporta diferente de los
otros, que son longitudes de onda diferentes, que las frecuencias son otras, y
todo un mundo de fascinantes conocimientos. Sin embargo, por más que se
descubran diferencias entre las particularidades de los colores en los que se
descompone la luz al contacto con un prisma, y que artificialmente se provoquen
emisiones de ondas que reproduzcan las características de cada uno de los
componentes del espectro, la verdad es que es imposible romper en pedazos un
arcoiris.
De alguna manera el pensamiento es al hombre como la
luz a la atmósfera, y el sentimiento, como chispas de agua. Cuando hacen
contacto vemos lo que por lo general no vemos. Así, la ciencia representa de
alguna manera la expresión más precisa del pensamiento, y las humanidades, la
búsqueda permanente de lo que se agita en el inquieto corazón humano. Verlos
coincidir es una aventura para la sensibilidad y para el conocimiento. El
arcoiris no es sólo inspiración para pintores, poetas, fotógrafos, músicos;
también lo es para científicos, físicos y espectro fotógrafos, y más allá de
las formas de interpretación y expresión que cada uno da a la observación que
hace, la fuente es la misma.
Es decir, cuando la poéssica comunica o conecta con
personas arraigadas en la cultura popular usa un lenguaje acorde a este
entorno, y produce efectos y propuestas propios de ellos. Cuando comunica o conecta con entornos familiarizados con las
ciencias sociales, recurre a sus formas comprensivas y expresivas; de igual
manera para el ámbito de las ciencias naturales y el de las humanidades. Esta
particularidad responde a lo que hemos llamado el “principio simultáneo de la poéssica”, que implica la capacidad de mutar el
lenguaje para sincronizar o interconectar las virtudes subyacentes entre las
diversas corrientes de pensamiento mencionadas.
La existencia de este principio tiene su origen en
la humanización de la idea de Einstein de
¿Y para qué querríamos buscar algún algo que subyace
entre todos los que coincidan en contemplar el arcoiris del ejemplo (puede ser
otra cosa)? La búsqueda de esta unidad subyacente se basa a su vez en la
humanización de otro principio emanado desde las ciencias naturales, como es el
principio de coherencia de Louis De Broglie: “Si dos o varios
átomos tienen ondas de fase que se superponen exactamente, y por consiguiente
se puede decir que son transportados por la misma onda, sus movimientos ya no
podrán ser considerados independientes por completo y estos átomos ya no podrán
ser tratados como unidades distintas en los cálculos de probabilidad. El
movimiento de estos átomos ‘en onda’ presenta, por tanto, una especie de
coherencia” (Tomado del libro
“Esta extraña materia. Alfred Kastler).
La humanización de este principio se expresa, para los fines de la poéssica,
como sigue: “Si dos o más personas
comparten estados emocionales, ideas o hábitos similares, y por consiguiente
puede decirse que los mueve un mismo afecto, su manera de actuar será
probablemente similar. A la hora de tomárseles en cuenta no se les puede
considerar como individualidades separadas” (grupos, equipos, naciones,
culturas y sus respectivas idiosincrasias).
El principio de coherencia se emplea actualmente con
mucho vigor en el ámbito humano, donde planteamientos como
El término coherencia es anterior a la física que la
descubre en los átomos, y puede entenderse como la ausencia de contradicciones.
De esta forma, al ser un principio subyacente, puede ser interpretado y
expresado de manera muy diversa, sin embargo, este término tiene acceso y forma
parte vital de todo sistema complejo que requiera la unión o colaboración de
sus diferentes partes. Aunque para la física se interprete en relación al
comportamiento de las ondas, para los sociólogos o sicólogos se trate de la
relación entre afectos, ideas y hábitos, para la informática la relación entre
los circuitos, y así sucesivamente, el principio es el mismo, aunque los
términos y aplicaciones cambien. Los sistemas para funcionar y permanecer deben
ser coherentes. Aquí aplica el mencionado principio simultáneo de la poéssica,
en cuanto a que las leyes de la ciencia han de ser las mismas para todos los
observadores, no importa cómo las estén interpretando, pues se trata sólo de
una mutación de lenguaje.
En este sentido, la poéssica busca las leyes de la
ciencia a través de la versatilidad de los conceptos. Si un determinado
concepto aplica sólo a un único ámbito humano, y no puede mutar hacia otra
disciplina, entonces dicho concepto es transitorio y obedece probablemente al
deseo de imponer liderazgos, es decir, los conceptos cerrados o estáticos tienen
por función conceder algún tipo de influencia o poder a determinadas
individualidades o grupos con fines parcializados, por lo cual carece de
interés para la comprensión de los sistemas complejos, incluyendo los sociales.
Esto, como puede verse, no responde al tradicional
método científico, sino más bien al campo de las humanidades, donde analogías,
metáforas, símiles y humanizaciones, entre otros, juegan un rol preponderante.
Sin embargo, no deja de ser una hipótesis que ha sido sometida experimentación
con saludables resultados…
Las ciencias naturales (física y química), señalan
que la cohesión ocurre como un proceso posterior a la coherencia, es decir,
para que un sistema pueda cohesionarse para alcanzar estabilidad, antes debe
ser coherente. ¿Y de qué se trata la coherencia en el ámbito humano? En el
orden psicológico, se refiere a que la persona guarde una relación adecuada
entre hábitos, emociones y pensamientos. Es decir, si piensa en lo que siente,
si siente lo que hace, si hace lo que piensa y piensa en lo que hace, si
emocionalmente responde a sus ideas o viceversa, se dice que es coherente con
ella misma. Ahora que si dice una cosa y hace otra, o piensa que debe hacer
algo y no lo hace. O siente el deseo de hacer algo y se inhibe. O hace algo que
no desea ni sabe hacer, son ejemplos de incoherencias, las cuales rompen la integralidad de la persona individual. En el orden social, el hecho de que en las interrelaciones
se generen nexos afectivos firmes, como confianza, solidaridad, respeto, indica
que hay coherencia entre las personas, y si esta coherencia se prolonga en el
tiempo, a través de acciones coordinadas, emerge entonces la cohesión,
estableciéndose grupos y equipos con capacidad para generar productos de orden
diverso y a la vez, satisfacción a la persona humana. Así, las manifestaciones
de conflictividad, fragmentación, aislamiento y dispersión son ejemplos del
predominio de incoherencias en el orden social, las cuales han de existir en
tanto existan individuos incoherentes que colectivicen estas disfunciones.
Dado que los indicadores señalados (conflictividad,
fragmentación, aislamiento y dispersión) se manifiestan con alarmante
frecuencia en nuestro entorno, se maneja la posibilidad de que nuestro origen
socio-histórico (América), puede contribuir a profundizar este flagelo. Si para
alcanzar coherencia y cohesión social se requiere antes la participación de
individuos coherentes, y esto ocurre cuando los hábitos que la persona
desarrolla se corresponden con sus motivaciones emocionales y cognitivas, cabe
plantearse de dónde habría de producirse esto en un entorno humano emergido del
proceso del cual emerge
En razón de ello, el planteamiento “Poéssica:
Es así como pasamos a hablar de
Antiguamente, antes de que por causa cual sea
comenzáramos a hablar de “teoría y praxis”, se hablaba de tres componentes,
“teoría, poiesis y praxis”. La teoría se originaba en
la contemplación, la observación, y se corresponde con el saber, que conduce a
la sabiduría. A ella le seguía la poiesis, que
corresponde a la energía creadora que permite convertir lo contemplado en algo
activo, realizable, en la posibilidad de convertirse en realidad tangible.
Podía equipararse al arte o la técnica, es decir, la capacidad específica de
convertir la teoría en práctica. No todo el mundo lleva a la práctica la teoría
de la misma manera. Algunos lo hacen de forma exquisita y otros de forma torpe.
La diferencia estaba en ella, en la poiesis. Luego
seguía la praxis, que es la energía motriz que finalmente concreta lo pensado.
El nexo entre lo contemplado y lo creado, que es la creación misma,
correspondía a la poiesis.
Al ubicarnos en la actualidad ¿Con qué pudiéramos
equiparar la poiesis? Ella se encuentra entre la
contemplación y la acción. La vemos en la diversidad interpretativa, en la
particular forma de entender que caracteriza a cada persona, cada disciplina, cada
cultura. No todo el mundo interpreta o reacciona igual ante la misma
contemplación. La teoría puede ser la misma, pero la particular forma de
entender e interpretar es la que marca el camino de la praxis. Sin querer
extender el planteamiento a ámbitos más complejos, los efectos de negar a la poiesis se ven en el sistema educativo, dado a propagar
“teorías” ajenas a la motivación de los jóvenes, o presionándolos a “la
praxis”, a secas, mutilando con ello la poiesis, la
capacidad creativa, el don de interpretar, comprender y crear.
Por otro lado, la physis,
que representa la naturaleza, lo creado. En tanto poiesis
es acto creativo, physis es lo creado, consecuencia
de aquella. Las ciencias naturales se afianzaron en la physis,
la física se aboca a la comprensión de las leyes de la naturaleza, y se
desarrolló creyéndola independiente. Lamentablemente, las creencias condujeron
a la idea de que la naturaleza es la vegetación, o los animales, desdibujando
el hecho de que la physis (la naturaleza), se refiere
al mundo tangible de las formas. Así, la poiesis es
el acto creativo y la physis lo creado.
¿Y cómo se aplica esto de manera práctica para la
consecución de fines? El acto creativo de un artista o un artesano no se ubica
en sus manos de buenas a primeras. Antes, requirió experimentar una sensación
íntima, una motivación, una idea ¿Acaso tiene esto valor en las estructuras
educativas actuales? El objetivo actual es adquirir capacidad técnica para
desenvolverse en el campo laboral, no es la formación de una persona que
reconozca y valore sus sensaciones y motivaciones personales o colectivas. Esto
no tiene cabida en el ámbito social. ¿Y cómo podrá ser coherente aquel que
desconoce y desvaloriza su propio mundo de emociones y de ideas? ¿Coherente con
qué? Individuos incoherentes generan colectivos incoherentes y
autodestructivos.
Así, el Programa Poéssica desarrolla actividades que
invitan a reconocer y valorar emociones e ideas, de forma tal que puedan
colectivizarse y generar productos de valor y uso para el colectivo de
influencia. Hasta el momento, el sector socio-cultural-pedagógico de la mesa de
Guanipa, cuyo radio de influencia es la cultura popular. En estos espacios no
se teoriza con profundidad, simplemente se comparte, se convive, se vivencia la
solidaridad, la emoción de compartir ideas. Los programas hasta hoy adelantados
son varios: Los Encuentros Arte, Ciencia y Naturaleza (reflexión sobre el rol
de la ecología y la lúdica en la educación), el Archivo Colibrí Martiano
(recuperación de la historia local), y