EDUCACIÓN PARA
Una forma de descubrir,
aplicar y enseñar las relaciones entre las ciencias y las humanidades.
Estela Bastardo. TSU en
Quím. y Estudiante de Lic. en
Educ.para
Asesor: Pedro Peralta. Director
de
Se están haciendo
esfuerzos para encontrar vínculos entre las Ciencias y las Humanidades, sin
embargo, las Ciencias y las Humanidades, si bien manifiestan diferencias, no
están realmente separadas, ¿Por qué las creemos separadas? ¿Cómo fue que se
separaron y cuáles son sus consecuencias?. Las
separaciones que en apariencia vemos son ficticias y responden más a la
definición de liderazgos, que a diferencias concretas que las hagan funcionar
de forma separada. Es como si un estudiante de anatomía estudiase, por ejemplo,
el corazón, y dijera que el corazón es diferente y está separado del cerebro.
Desde cierta lógica tiene razón, sin embargo, si a una persona viva le
separamos el corazón y el cerebro simplemente deja de estar viva. Uno puede
preocuparse por encontrar la relación entre corazón y cerebro y explicarla,
para aceptar que debe mantenerlos unidos, o puede interesarse en que la persona
siga viva y mantener estos órganos en su lugar, y después entonces, poco a
poco, si hace falta se le explicará cómo es que se relacionan.
Cuando se optó por separar
el sentimiento del conocimiento, separando las humanidades de las ciencias, se
hizo como si hubiéramos separado el corazón y el cerebro. Y cuando las
humanidades y las ciencias separadas se orientaron hacia un academicismo
excluyente, quedando los más frágiles en los órdenes intelectuales o económicos
estigmatizados y apartados de los productos generados por la intelectualidad
científica y humanista, es como si estos órganos hubieran sido extraídos del
cuerpo social. No es extraño, pues, el estado de alarma en lo que respecta a la
conflictividad social y las amenazas de exterminio masivo de la humanidad, así
como el deterioro progresivo de la vitalidad de minerales, vegetales y
animales, como especies, y como sistema. Planteamos que estos flagelos guardan
relación directa con la ruptura de los nexos entre las humanidades, la ciencia
y lo popular, nexos que urge ver y rehacer.
Cómo comenzó el abismo que
separó a los seres humanos en “disciplinas”, germen de la separación y luego en
“mercados” que la han profundizado, no nos compete responderlo en esta
oportunidad, empero, si podemos ver cómo se hizo presente en el continente y
cómo las relaciones entre personas y pueblos, y con su patrimonio histórico,
cultural y natural se ha ido deteriorando, al punto de que hoy se piensa en la
posibilidad de un colapso masivo, posibilidad que, asombrosamente, no es
comprendida a cabalidad ni por los gobiernos ni por los pueblos.
Desde nuestra perspectiva,
las humanidades buscan propiciar la
perfectibilidad del ser humano como ser viviente y su
integración a la realidad que percibe, en tanto que la ciencia busca conferirle
gobernabilidad sobre el entorno. Siendo ambas fundamentales ¿Por qué la
ruptura? Aunque imperfectos por naturaleza, las imperfecciones nos permiten
avanzar en la búsqueda, no de perfección, sino de perfectibilidad, que implica
aprender de los errores y transformarnos a nosotros mismos desde este
aprendizaje, como también aprender del reconocimiento de las virtudes de los
otros y de nosotros mismos. Esto, si bien no es exactamente “un método”,
representa aproximadamente el patrón conductual de las humanidades. ¿Por qué lo
rechazó la ciencia y proclamó el método científico como única vía confiable
hacia el conocimiento?
Cuando la ciencia se
dedicó a producir conocimientos y tecnología desvinculada de la perfectibilidad
de lo subjetivo, actuó como cuando elegimos una opción de un laberinto y
encontramos el camino cerrado. El orden socio-político imperante en los albores
de la ciencia se caracterizaba por una dudosa subjetividad, quizás por ello se
pensó que era la subjetividad en general,
y no la subjetividad degradada lo
que se debía combatir, ignorar y superar. Que a causa de ello se separase la
ciencia de la subjetividad, y por ende de las humanidades, es un camino cerrado
que hay que revertir. De allí los enormes esfuerzos de hoy por vincularlas
nuevamente. Ahora, en la búsqueda de estos vínculos ¿Desandaremos el camino
andando, retrocediendo paso a paso sobre los errores? ¿O daremos nuevos pasos
sobre nuevos caminos?
La ciencia como la
conocemos es un producto occidental, y como producto occidental podemos verla
al trasluz del paradigma que caracteriza su comportamiento en el continente.
Separar el deseo de perfectibilidad de lo humano de la gobernabilidad sobre su
entorno quizás no sea algo que estrictamente le ocurra a “la humanidad”, sino
que es el signo de esta cultura, instaurando este pensamiento en su radio de
influencia. Así la humanidad, en la expresión de otras culturas menos
expansivas, ha logrado conjugar el arte de buscar ser cada vez mejores seres
humanos con la gobernabilidad sobre el entorno, que en todo caso no será ya
“gobernabilidad”. Asoma aquí el paradigma de la armonía del conjunto, propio de
los pueblos pre-americanos, no del todo desplazado por el paradigma de la
separatidad, instaurado con la conquista-colonización, como pudiera parecer,
sino subsistiendo latente en el subconsciente colectivo, y desde donde emergen
las fluidas relaciones entre ciencias y humanidades que andamos buscando.
¿Por qué vemos
desdibujados los nexos entre las humanidades y las ciencias? Nos acostumbramos
a identificar la historia y el rumbo de la humanidad con los procesos socio-históricos
de occidente, y en estos procesos, humanismo y ciencia se disociaron,
disociación plenamente vigente en nuestra intelectualidad. Y aunque desde otras
perspectivas tal disociación no existe, seguimos convencidos de que nuestra
vida intelectual es de origen grecolatino, o anglosajón, según el punto del
continente en que nos ubiquemos, y nos identificamos con su evolución. Hasta
creemos que esta bien que este pensamiento sustituya el de las culturas
pre-americanas, como si estos no fuesen parte de la historia de la humanidad,
sino vestigios primitivos de un pasado remoto cuyos fundamentos no tienen
cabida en la humanidad tecno-científica, ni en los procesos de reorganización
social de hoy, ¿Por qué pensar en ellos?
El deterioro ambiental y
social del continente deviene del proceso socio-histórico que desvinculó la
identidad continental de su historia y su paisaje y la vinculó al afán
expansionista y separatista de las pugnas anglosajonas y grecolatinas, y es
precisamente este afán el provocador de las rupturas que se intentan solventar.
La campaña “civilizadora” de la colonización introdujo algunos supuestos
avances, como por ejemplo, desvincular la identidad del ser humano con la
naturaleza y hacerlo identificarse con instituciones religiosas conectadas con
un concepto de Dios sin interés en el mundo mineral, vegetal o animal, que
guiaba al hombre para que reprimiera y negara sus impulsos naturales y de
esta forma avanzara hacia la vida
espiritual, a cargo de dichas instituciones. Posiblemente esta ruptura indujo a
la separación entre el humanismo y la ciencia, uno buscando o negando a Dios y
la otra a natura, por caminos mutuamente excluyentes.
Así, Dios estaba separado
de minerales, vegetales y animales, a los cuales creó y dejó a merced del
hombre, el cual a su vez también deseaba sentirse separado de las criaturas
inferiores. Y estaba el hombre tan separado de Dios, que este envió a su único
hijo a un holocausto, con la esperanza de que tales hombres lo descubrieran en
él. Con el proceso socio-histórico continental también ingresó la idea de que solo eran
humanos aquellos cuyas pálidas pieles, casi traslúcidas, se alejaran de la
“apariencia animal” de otras razas. Se podía esclavizar, maltratar, vejar y
dominar de forma legítima a cualquiera cuya piel tuviera algún grado de
melanina, especie de evidencia de vínculos con la despreciada naturaleza animal
que debía ser superada.
Es también común escuchar
cómo, cuando una persona pierde o no desarrolla sus facultades emocionales o
cognitivas, se le señala y compara “con un animal”, en lugar de asociarlo con
un comportamiento disfuncional. Si un hombre falla como humano no se convierte
en animal, sólo es un hombre que no alcanza a desarrollar o degrada su
condición de humanidad, y puede llegar a ser, como efectivamente ocurre, mucho
peor que cualquier animal.
Así, los procesos
evolutivos de la cultura occidental continuaron en sus propios territorios,
extensivos a América, presentandose conflictos en cuanto a definir al ser
humano y su rol en la vida, por lo cual ocurrió el gran seísmo intelectual del
cual ya se habló, que fue el surgimiento de la ciencia, provocando con ello, no
transformaciones, sino separaciones, como un recurso para hacer frente a la
decadencia de las instituciones religiosas. Se acerca así el hombre occidental
a la naturaleza. Ciencias como
Otra gran ruptura que
estremeció la evolución cultural de occidente, mencionada ya también en
párrafos anteriores, fue la del ser humano con su propia subjetividad, ruptura
provocada por
Las rupturas y
separaciones continuaron. No solo estaba Dios separado de la naturaleza, y el
hombre separado de Dios y natura, sino que se pretendió separar al hombre de si
mismo, al descalificar su subjetividad o en otros casos sobrevalorarla y con
ello hacer más separaciones. También las ciencias se separaron. Un mismo objeto
de estudio podía ser visto desde puntos de vista diferentes, y con ello,
provocar pugnas entre las diversas disciplinas observadoras.
El estudio de la
menospreciada subjetividad reclamo su espacio como disciplina científica y
emergió con ello una nueva separación: las ciencias blandas, en desventaja
metodológica respecto a las ciencias duras. Como la ciencia se caracterizó por
su método, fue menester que el estudio de lo humano adoptara la metodología de
las ciencias exactas: cuantificar, hacer estadísticas, buscar productos
tangibles, y en general, se pretendió subordinar el complejo estudio de lo
humano a un método pensado para objetos y no para sujetos, que debía garantizar
la predictibilidad. Todo ello generó resistencias en el estudio de lo humano,
sin embargo, marcó la diferencia entre humanidades y ciencias humanas. Había
que precisar “la diferencia”, el símbolo
del prestigio.
Con el avance de las
ciencias naturales, en especial la física, este modelo de pensamiento descubrió
que los objetos no hacen ciencia, sino los sujetos. El experimentador es parte
del experimento, es decir, sin una persona planificando, organizando y haciendo
seguimiento a un experimento, este no ocurre. Los resultados del experimento
están íntimamente ligados al proceso de planificación, organización y
seguimiento, por tanto, la mente del investigador conduce el experimento, así,
fue imposible seguir defendiendo la objetividad como puntal de la ciencia.
Para producirse un
resultado científico debe seguirse una manera de pensar y un método específico,
así, el conocimiento de los objetos y la realidad que a través de la ciencia se
produce son el reflejo del proceso de pensamiento de los sujetos científicos, y
no una realidad externa, gobernable, dominable y explotable impunemente, como
se pretendió. Empero, para comprender y aceptar esto, se han generado teorías
tremendamente complejas, se requirió violentar la intimidad del átomo y
desarrollar teorías y números inaccesibles al ciudadano común, ya que la
física, y concretamente la física cuántica, germen del cambio, no es fácilmente
popularizable.
Y pudieran seguirse
enumerando casos que reflejen la tendencia a separar, clasificar y seleccionar,
patente también en el pensamiento darwiniano y la selección natural,
selectividad también expresada en la religión, que habla de elegidos. El
sentido de integralidad y sistematicidad recién se abre paso, como una novedad,
dentro de la cultura occidental a partir del siglo XX, y una vez más parece
creerse que es un avance de “la humanidad”, y no de una cultura.
Lo cierto es que la
armonía del sistema planetario, defendido por la ecología, y que tiene en
contra un sistema mercantil que impide su desarrollo, no es una novedad para la
humanidad, si lo es para la cultura occidental; sin embargo, reconocer que “los
primitivos” pre-americanos poseían conocimientos más adelantados si de armonía
se habla, y que sus patrones de pensamiento habían descubierto relaciones que
recién hoy descubre la cultura dominante, provoca resistencias.
Aun aceptando una
evolución con un sentido definido, la cultura occidental no es, precisamente,
la abanderada de este sentido. Ciencias de vanguardia como la física cuántica,
la neurociencia y la ecología reivindican la subjetividad, las relaciones ser
humano-naturaleza, y el pensamiento sistémico, evolucionando hacia un patrón de
pensamiento que no es nuevo, si bien lo es la metodología, la tecnología y los
recursos. Sin embargo, como una de sus características ha sido depredar pueblos
y culturas en aras de la expansión de un poder, la gran mayoría de la gente
cree, ingenuamente, que “la humanidad” se mueve en el sentido en que se mueve
esta cultura como un proceso natural, y no como un proceso forzado que se
conoce mejor, no por elección, sino por haber forzado al silencio las formas
expresivas de otras culturas, que ya habían manifestado la tendencia del
pensamiento humano hacia estas formas de percepción e interpretación.
Así, ante el giro que está
dando la búsqueda de conocimientos, y lo que se produce, se cree que estamos
ante “novedades”, de igual forma que hace quinientos años se propagó la creencia
de haber “descubierto un continente nuevo”. No se manejó la idea de estar abandonando un
estado de ignorancia, se creyó que había emergido una realidad que antes no
existía, cuando es evidente que existía, y no era ninguna novedad. Lo nuevo era
el abandono de un estado de ignorancia por parte de los “descubridores”. Es
como cuando un niño descubre una bicicleta, bien, es bueno que su conciencia se
enriquezca, pero no que crea que la bicicleta es algo nuevo en el mundo, que él
la descubrió y por ende es suya. El continente con el cual tropezaron no era
“nuevo”, solo desconocido para ellos, de la misma forma que el pensamiento
sistémico y las relaciones del ser humano con la totalidad de la vida no son
nuevas, sólo desconocidas para un patrón de pensamiento que expresa profundas
dificultades para integrar y armonizar lo que percibe.
Ahora, si el tema es
encontrar vínculos entre ciencias y humanidades, y formas de comunicarlos, ¿Por
qué el énfasis en las separaciones y sus causas? ¿El interés no son las
relaciones?
Si, el interés es señalar
las relaciones, sin embargo, es primordial destacar el estilo fragmentario de
un patrón de pensamiento plenamente vigente en nuestro acontecer cotidiano,
estilo fragmentario que también se manifiesta en las formas de transmisión del
conocimiento. El conocimiento, tal como está establecido, se transfiere a
partir de “paquetitos” llamados “definiciones”. Se espera que con la redacción
o la memorización de estos paquetitos, especies de “quantos” del conocimiento,
las personas dominen las ideas. Así como en la literatura los cuentos comienzan
con el encabezado de “Había una vez”, o algo similar, en el ámbito de la ciencia
y la enseñanza se espera que el conocimiento se exprese a través de
definiciones cortas que comiencen con “Tal cosa es…”, seguida de una afirmación
contundente que permita precisar la forma y la función del objeto o concepto
definido.
Este estilo, generado por
el patrón de pensamiento fragmentario instituido, es inoperante para expresar
la totalidad o integralidad de la realidad humana y planetaria en sus diversas
dimensiones, de modo que para percibir e interpretar las relaciones entre las
ciencias, las humanidades, y el acontecer popular, deben buscarse otras formas
de expresividad.
Por ejemplo, cuando una
persona escucha una melodía que es de su agrado y esta le induce a evocar o
imaginar episodios, ese estado de ensoñación, de disfrute ¿Se puede parcelar
como un hecho generado por “las humanidades” (la música)? ¿Es objeto de estudio
de la ciencia? ¿Cuál ciencia? ¿Psicología? Se producen estados afectivos y se
generan procesos imaginativos, ¿Neurociencia? Se disparan anclajes
neurolinguísticos, ¿Economía? Es un éxito comercial. ¿Sociología? Se produce
una influencia cultural. La multiplicidad de enfoques puede ser muy heterogénea
y las relaciones entre las diversas ciencias resultar muy engorrosa.
Desde el paradigma de la
separatidad, donde la súper especialización generó islas de conocimiento y de
lenguaje, el camino a la interpretación de la integralidad es imposible. Hay un
camino más corto, aunque no necesariamente más simple, que es dejar de ver las
separaciones, y más aún, evitar separar en fragmentos aquello que está unido
para luego remendarlo. A veces parece que a la iniciativa de separar el
conocimiento en especialidades, para estudiar mejor cada una de las ”piezas” de
la realidad, le sucedió como al inexperto que desarmó una máquina en sus
diversos componentes para conocerlos y luego no pudo volver a armarlos, dejando
esparcidas las piezas. En ningún momento debe perderse la perspectiva de que la
idea es que la máquina funcione, y si se quieren comprender sus piezas, el
objetivo debe seguir siendo que funcione.
Así, el interés
fundamental del conocimiento debería ser que la dinámica de las relaciones
humanas genere efectos positivos para los individuos, los pueblos, y su entorno
natural, más que producir y almacenar conocimientos sin que se puedan lograr con
ellos frutos de felicidad y prosperidad para individuos, pueblos y ambiente. Es
decir, una vía diferente a la de producir definiciones que expliquen en
paquetitos conceptuales las relaciones entre ciencias y humanidades, es
producir acciones que generen conductas favorables al logro de los objetivos de
las humanidades y las ciencias, según señalamos en el párrafo 4, es decir, cultivar una subjetividad perfectible para formar seres humanos capaces
de integrarse e influir sobre su entorno de forma constructiva. Las humanidades
se orientarían al cultivo de la subjetividad, y la ciencia, a la
sistematización del conocimiento y la formación técnica, lo cual pudiera
lograrse si las personas vencieran el afán de protagonismo y supremacía que se
genera cuando se consideran a si mismos poseedores de méritos y verdades, causas
efectivas de la separación.
Dar definiciones en
paquetitos, tras seguir el rigor del método científico, no produce la
experiencia íntima generada por la lectura del poema favorito, el disfrute de
una hermosa melodía o una buena película, así como tampoco puede influir en las
etapas formativas de la personalidad, infancia o adolescencia, con el mismo
alcance que si pueden hacerlo, si se lo proponen, las humanidades. De igual
forma, la pericia técnica y la precisión del conocimiento que se requiere para
alcanzar el pleno dominio de una realidad objetiva lo provee mejor la ciencia,
de modo que separarlos rompe la funcionalidad humana.
El hábito de
conceptualizar para ejercer dominio sobre el pensamiento hace suponer que toda
redacción que respete las reglas gramaticales es un concepto. Definiciones y
conceptos van y vienen, y con ellos, toda clase de pugnas y discordias, otra
razón más para evadir el conceptismo. ¿Cómo entonces damos sentido a los actos
cotidianos con los cuales se construye la realidad? La sabiduría indígena es
poco parlanchina, y revolotea poco sobre los conceptos, más dada a comprender y
expresar la relación con el entorno que con el dominio ideológico; así, por
ejemplo, la etnia Kari’ña, enclavada en
“Las creencias se expresan en el trabajo, a través del cual se transmiten los valores”.
En base a ello, el título
de este trabajo, EDUCACIÓN PARA
Invita a reflexionar sobre
la realidad humana que configura el continente, descendientes como somos de un
proceso socio-histórico doloroso y complejo, enraizado en la confrontación de
tres vertientes culturales disímiles y en el continuo flujo de un conglomerado
humano en tránsito, como es la permanente inmigración dada en el continente a
partir de su conversión en “América”.
El proceso como tal es
irreversible, no así su comprensión, factible de reinterpretarse. Este es un aporte
de la ciencia, ya que la psicología, cuando espera sacar a una persona de un
estado depresivo o alterado a causa de un episodio traumático, provoca la
reflexión y reinterpretación para generar nuevos estados emocionales. A la par
puede también considerarse un acto de humanismo, pues no mediando intereses
comerciales, el deseo de cooperar con la recuperación de quien necesita
ayuda desdibuja las fronteras que
separan ciencias y humanidades.
El debilitamiento de los
habitantes primigenios, la incorporación forzada de individuos negando su
sentido de humanidad, la dispersión propia de la inmigración, y la opresión
como control social, propiciaron la siembra de la falsa identidad que por
siglos ha identificado el continente con los afanes de expansión y la
conflictividad de las culturas anglosajonas y grecolatinas, y no con la
historia y el paisaje continental, compenetrado con el respeto a la armonía de
la naturaleza. Por ello la “K”, más próxima a la fonética indígena que la “C”,
representando con ello la presencia de la indianidad en el devenir continental,
el reconocimiento de su génesis y el otorgamiento de su condición de
anfitriones ante el proceso inmigratorio aún vigente.
Por otro lado, aunque el deterioro
ambiental y social no es exclusivo del continente, desde acá se ha potenciado
por la mentalidad e intencionalidad generadas en el proceso socio-histórico que
desvinculó la identidad continental de su historia y su paisaje; el continente,
al ser alterado y convertido en "América" se pobló de inmigrantes,
con lo cual la identidad continental perdió sus raíces y se fragmentó.
Corresponde a los descendientes de la resistencia indígena, de los negros
libres, y de los inmigrantes conscientes, con todas sus mezclas, generar la
identidad de Amérika, que desarrolle más sabiduría que poder para la
manipulación y la destrucción, y hacer frente a los peligros de hoy respecto al
deterioro del ambiente y la conflictividad social.
Así, dado que el proceso
es irreversible, y que los aportes de las diversas vertientes forman parte de
la realidad vital de nuestra esencia colectiva,
La búsqueda del paradigma
de la armonía del conjunto (aporte de las culturas pre-americanas), la alegría
y la musicalidad como forma de resistencia (aporte de la negritud), y la
necesidad de cuestionar y transformar que conllevó a producir aportes como la
ciencia y la participación de la mujer en la construcción de la sociedad (aporte
de occidente). Con ello la propuesta aspira contribuir a la búsqueda de coherencia
en la fragmentada identidad del continente, por considerar que esta identidad
fragmentada perjudica de forma drástica el bienestar de sus pobladores y la
influencia que sobre el devenir de la humanidad se genera desde esta desintegración.
Entre otros valores que
fomenta
De esta forma, los
vínculos entre ciencias y humanidades se conjugan en la actividad de estas
instituciones, las cuales promueven el cultivo de una subjetividad perfectible
a través de la formación humanística, y la investigación y sistematización del
conocimiento como forma de mejorar las relaciones y la influencia con el
entorno, que es su identidad con la ciencia.
ANEXOS:
Resumen de 10 de las Instituciones:
Asociación Civil Programa Poéssica:
Salió a la luz pública en 1994, adquiriendo personalidad jurídica en
julio de 2003. Se fundamente en recurrir a formas del pensamiento poético, como
las metáforas y analogías, entre otros, para establecer puentes entre las
ciencias naturales, las sociales y humanas, y la cultura popular, vale decir,
relacionar especialistas de estas diversas disciplinas. Supone que las lesiones
afectivas fragmentan el pensamiento y el conocimiento, y de esta fragmentación
se genera la dispersión, la fragmentación y la conflictividad social, con todas
sus consecuencias. A partir de allí, asume la restauración de las lesiones
afectivas y la dispersión cognitiva a través de una intensa campaña de ternura
y de ciencia (por la actividad investigativa y no por la reproducción de
conceptos establecidos por la academia). Ha motivado la toma de conciencia
sobre ir más allá de la cordialidad y asumir la sincronización y el esfuerzo
conjunto interinstitucional como una forma de desarrollo particular y colectivo
por parte de algunas instituciones locales. Actualmente motoriza
Fundación ELIC
Brinda al niño la oportunidad para que desarrolle una visión objetiva e
integral de las cosas que lo rodean, así como desarrollar su sensibilidad
social espiritual y brindarle un adiestramiento práctico mediante la aplicación
de los conocimientos adquiridos en la escuela, tomando en cuenta para ello, las
modernas normas y técnicas psico - pedagógicas para cumplir con una labor
formativa tecno-científica, complementaria a la escolar. La creación de las
ELIC o Escuelas Libres de Investigación Científica para Niños se inició en
Venezuela en Marzo de 1977, en Valera, Estado Trujillo, extendiéndose a Caracas,
Maracay, otras ciudades de Venezuela, y países como Brasil y Bolivia, donde
encontró aceptación y simpatía por parte del Gobierno, así como entre las
familias y personas que se iban acercando, en las que se creó un incentivo de
participación constante. Las ELIC se extendieron por numerosos países y
ciudades de América, desde Chile hasta USA, y en 1991, dado su avance y
crecimiento, el Dr. David Juan Ferriz Olivares decidió darle personería
jurídica proponiendo a
Fundación Bichito de Luz:
Ofrece sus servicios a la colectividad desde 1996, aunque es en el año
2000 que se constituye legalmente como FUNBILUZ; promueve el desarrollo cultural cultivando la
sensibilidad y el pensamiento desde la temprana infancia, y para contagiar a
otros promueve su trabajo por diferentes vías. Por la trascendencia de la
lengua escrita en el establecimiento de proyectos de vida y en la organización
social, en consonancia con la familia, la escuela y la biblioteca, se forjan
entornos de lectores y productores de textos. Numerosos reconocimientos, como
el Premio Arturo Uslar Pietri del Nacional, y el Premio Venezuela Competitiva,
entre otros, la proyección internacional, la aceptación social y el bautizo de
un tesoro de cuentos realizados por los niños (Cuentos para leer y soñar), se
cuentan entre sus logros palpables, siempre con el respaldo de
FUNDACITE-ANZOATEGUI, el CONAC, y
Ateneo de El Tigre
El Ateneo de El Tigre es la institución cultural más
antigua de nuestra localidad, perseverando en sus actividades año tras año
desde 1969. El Fondo Editorial Miguel Otero Silva publica los trabajos
ganadores de las bienales de narrativa y poesía que se convocan anualmente (un
año narrativa y el año siguiente poesía), asimismo, resulta de extraordinaria
importancia la preservación de las tradiciones populares que realiza a través
de los Velorios de Cruz de Mayo, Quema de Judas, Caballitos de San Juan y el
Nacimiento Viviente, de importante impacto socio-cultural por su labor
formativa dirigida a docentes y escolares. Igualmente, ofrece sus espacios para
el desarrollo de diversas instituciones locales que así lo requieran. Numerosas
exposiciones pictóricas, actividad teatral, cuenta-cuentos y talleres cumplen
la función de difundir y consolidar su empeño en realzar y preservar las
tradiciones. La actividad dancística ha permitido la proyección del Ateneo fuera de las fronteras nacionales y haber ganado el
Festival Internacional de Danzas Juana
Danzas Kamaanari:
Danzas Kamaanari, conjuntamente con el grupo de Danzas El Tigre,
desarrolla su labor central desde el Ateneo. Cuenta
con 9 años de funcionamiento, con el apoyo de
U.E. José
Rafael Pocaterra:
El Pocaterra es otra de las instituciones locales ganadas para la
humanización y la armonía social, y como todo el que trabaja por estos
objetivos, tuvo un comienzo difícil. Desde su fundación, en 1989, debió
sobreponerse a comentarios de incomprensión por parte de quienes suponían que
su estilo respetuoso y amable era “vivir fuera de la realidad”. Para muchas
personas el sentido de la vida es adaptarse a lo que ven, aun cuando sea
inadecuado o injusto. Para otras, se trata de construir la realidad con
esfuerzo, teniendo como base los anhelos, valores y necesidades de las personas
desde la más temprana infancia. En el Pocaterra creen en su esfuerzo, no
claudican ni se doblegan ante dificultades o injusticias para “adaptarse”. Su
didáctica feliz tuvo presencia en el II Congreso Mundial para el Talento de
Taller Laboral
Bolivariano AGUAPANE (TLBA):
El TLBA lleva a efecto el artículo 81 consagrado en
El TLBA atiende aspectos diversos, como la salud, la integración, el deporte, la cultura, la alfabetización, así como la capacitación en áreas laborales productivas como la herrería, la horticultura, el modelado del barro, cocina, decoración de fiestas y eventos, cerámica, cría de aves para el consumo y moldeado de cemento. Participa continuamente en jornadas comunitarias, ferias y eventos diversos atendiendo invitaciones de diversas instituciones locales que reconocen sus productos como competitivos respecto a los de personas sin necesidades educativas especiales, lo cual es, sin lugar a dudas, una demostración del éxito del TLBA.
Escuela de Ajedrez
Alfredo Armas Alfonzo
Brinda espacios para la enseñanza y práctica diaria del ajedrez en El Tigre. Participa en eventos locales, regionales, nacionales e internacionales. La representación de un ajedrez viviente en el I Encuentro del Archivo Colibrí Martiano (nov 2004) dió a la escuela nuevos espacios de crecimiento y participación, incorporando con ello la formación artística y social, como parte de su hacer cotidiano.
UNUMA:
Unuma significa grupo de personas, comunidad, en la lengua de Amazonas.
Es una sociedad civil que brinda apoyo al indígena; comenzó en 1992 en Ciudad
Bolívar, en el Centro Multiétnico “
Biblioteca
Pública Alfredo Armas Alfonzo:
Es importante destacar que la población de El Tigre, asentada en la
zona de
Estela Bastardo.
Asociación Civil Programa Poéssica.
Venezuela.