ARQUITECTURA Y ARTE INFORMALES Y MEDIO AMBIENTE: SIGLOS XVI AL XVIII EN EL NORTE DE MÉXICO Y SUDOESTE DE EUA

 

 

Esperanza García López

Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, CyAD

gle@correo.azc.uam.mx

 

 

 

RESUMEN

En este artículo se discutirán algunas muestras prototípicas del arte y la arquitectura “informales”  que existieron, en el período colonial que va del siglo XVI al XVIII, en los territorios indios al norte de la Nueva España, lo que ahora es el norte de la República Mexicana y sudoeste de los Estados Unidos.

 Como arte y arquitectura “informales” nos referimos a aquellas manifestaciones que son creación del propio espíritu del hombre sin una educación específica en la materia, es decir, arte y arquitectura no realizada ni por arquitectos ni artistas, como ahora  a éstos concebimos.

Se  verá que el conocimiento de tecnologías para tener buena calidad de vida no depende de las aulas tradicionales, sino de observación acuciosa y sensibilización hacia el medio ambiente. Las fronteras políticas, cuando atraviesan el mismo paisaje, solo desmembrarán el entramado cultural intenso de los diversos puebles que lo habitan o habitaron, entramado que solo puede recuperarse estudiando a los grupos sociales teniendo como contexto ambiental a los propios paisajes que los sustentan, o sustentaron.

 

Figura 1

 

Los colonizadores europeos de América encontraron en esas tierras un territorio aparentemente desocupado, ya que la visión de ocupación estaba ligada siempre a asentamientos humanos bien establecidos como entonces los había en España. Sin embargo el territorio estaba en realidad ocupado por lo que hoy día conocemos como Indios Americanos, organizaciones sociales muy bien estructuradas y con un conocimiento milenario sobre el medio ambiente que habitaban. En su mayoría, tribus nómadas que entendían los movimientos de las manadas de animales y la recuperación  mineral de los suelos de cultivo.

Ser nómada era una manera específica de supervivencia, ya que su alimentación estaba basada sobre todo en animales silvestres, y algunas aves de corral y maíz. Su agricultura era itinerante, es decir, tenían dos territorios de siembra; mientras uno se utilizaba, el otro reposaba y se recuperaba de nutrientes para tener mejores cosechas en la siguiente siembra. Ambos territorios eran lejanos uno del otro, podían estar separados hasta por 2000 km. de distancia entre sí.

Los animales les eran necesarios como parte importante de su dieta sobre todo los bisontes[1] y venados, los que además de alimento les proporcionaban materiales para vestido y otros propósitos. De hecho, las manadas de animales se mueven también en dos territorios, uno de reproducción y otro de alimentación (REGINALD & LAUBIN 1980).

Sus migraciones las hacían llevando a cuesta sus aves de corral como guajolotes y algunas codornices y palomas, sus pertenencias y sobre todo sus casas y objetos[2].

Es por ello que su arquitectura era transitoria, de casas móviles; razón por la que era menospreciada por los conquistadores. Por otro lado, diversos objetos de uso cotidiano y ceremonial, también para uso itinerante, están dotados de bellas decoraciones y diseños originales, expresando su arte de manera característica.

Por su lenguaje, y estudios y narraciones sobre su cultura, conocemos que su organización social era en general jerárquica y muy bien definida. Eran sociedades patriarcales pero con una raíz femenina. Dadas estas peculiaridades, y otros factores etno-culturales se suelen tipificar como formando parte de la rama “artístico-filosófica oriental” (Worringer 1925). Son sociedades con amplio conocimiento y respeto de su hábitat. La madre tierra como proveedora, creadora y protectora era la base de sus creencias. Los calendarios que llevaban eran –como en todo el México prehispánico– dos: El calendario lunar con 13 meses por el se regía la agricultura, las migraciones animales y las estaciones del año (parte femenina) y el calendario solar que imponía los rituales, las fiestas, las guerras y los juicios (parte masculina).

A estas tribus llegó la evangelización, los franciscanos al inicio y después los jesuitas. Uno de los primeros franciscanos fue Fray Bernardino de Sahagún, quien estaba conciente de no poder cumplir su misión evangelizadora si no sabía quienes eran ellos y desconociendo su lengua y cultura (León-Portilla 2004). Fray Bernardino concibió un estructurado proyecto de investigación que implicó dialogar con ancianos en su propia lengua[3], con base en un cuestionario en donde mostraba su interés por saber acerca de las cosas naturales, humanas y divinas (BENAVIDES 1630 traducción 1916) de estos pueblos. En su empeño por conocer a los indios, llegó incluso a apreciar tanto la cultura india que ponderó y reconoció el valor de sus creaciones; documentó de forma precisa no solo su forma de organización, pensar e idioma, y así como otras manifestaciones sociales. Además, documentó con fidelidad como funcionaba sus objetos arquitectónicos y artísticos.[4]

 

ARQUITECTURA

Antecedentes.

Los antecedentes de la arquitectura nómada nos enseñan, de manera intrínseca los sistemas constructivos y la tecnología con la que se contaba.

Los espacios, programas arquitectónicos y emplazamientos son una huella indeleble de su sociedad. En sus muros esta plasmada la manera de proveerse confort y calidad de vida siempre utilizando recursos materiales locales existentes, aprovechándolos al máximo para resolver tanto necesidades básicas individuales como sociales de la mejore manera. En la mayoría de los casos, la utilización de tierra y fibras leñosas ha sido el común denominador de las viejas tipologías arquitectónicas nómadas.

En cuanto a forma espacial, las  cónicas o redondas son  las rigen; según Harris, su origen es parte de la memoria ancestral de los hombres desde la aparición del fuego (HARRIS, MARVIN 1997).

 

Figura 2

La utilización de estas formas en viviendas es indudable que se ha usado por cientos  o quizá miles de años. De hecho, históricamente, grupos humanos han vivido alrededor del circulo Ártico en tiendas de tales formas hechas con piel, tanto en la parte de Lapona de Europa como entre los Yucaros americanoides en Liberia (parte de Mongolia) y, asimismo, entre los indios que vivían en el área oriental de Canadá junto con los esquimales Caribú, al oeste de la bahía de Hudson en El Labrador. Estos grupos nómadas han existido desde tiempos remotos.

 

Figura 3

 

Según las teorías en boga, son los ancestros de estos grupos los que al inicio del poblamiento de América emigraron por el estrecho de Bering y se esparcieron por nuestro continente.  Eran grupos que vivían de la caza o bien de la pesca, trayendo sus moradas a cuestas, siguiendo a los animales para su alimentación y buscando mejores climas.

Las tiendas cónicas fueron la respuesta de morada de estos grupos, especie de madrigueras hechas de troncos y cubiertas con pieles, que son el antecedente de la arquitectura nómada americana. Tenían que ser construcciones ligeras y muy prácticas que hicieran posible su fácil transporte y armado. Todos estos grupos tenían tiendas donde el fuego era el elemento articulador. Este podía localizarse al interior cuando las condiciones del clima eran frías o bien al exterior, quedando entonces únicamente como habitación, si el clima lo permitía. Las entradas eran siempre al este por una cuestión simbólica: la puerta tenía que darle la cara al sol, el lugar de honor estaba opuesto a la puerta por la misma situación solar.

Algunas de estas tiendas antiguas han evolucionado, por ejemplo los esquimales se han enterrado buscando el calor de la tierra. La fabricación de los conocidos iglus, que es la palabra caribú para referirse a casa,  es con los materiales disponibles en esas latitudes, hielo y pieles.

 

Figura 4

 

Según baja la latitud cambia el material de construcción para las casa, cambiando a ramas de árboles o arbustos, pero conservan las características esenciales de la tipología: siempre redondos, el fuego al centro con un orificio para dejar salir el humo, puerta al este[5] y con una doble piel al interior que suele estar hecha con pieles de animales mayores. Otra de las evoluciones que estas tiendas han tenido son las moradas conocidas como wigwam  que es una palabra de las tribus del este de Massachussets y se refiere a los domos cerrados ya sea redondos o ovales que son usados por las tribus de las áreas boscosas americanas: son estructuras de madera plegada cubiertas con pieles.

 

Figura 5

 

Los grupos de las planicies desarrollaron los hoy conocidos como tipi, palabra Siux[6] que significa casa y que son las estructuras a las que nos referiremos en el presente escrito, ya que son las construcciones que predominaron en el lugar de estudio referido.

 

Historia del Tipi

La antigüedad de los tipis es difícil de datar, se sabe que son anteriores a 1600 gracias a la literatura de los primeros conquistadores de la zona.

Al referirnos a arquitectura de grupos nómadas, las huellas de antigüedad se han localizado gracias a piedras que se encontraban en los sitios donde hubo campamentos y donde hubo grandes tormentas,  o donde  la nieve era tan alta que entonces se vieron forzados a abandonar las construcciones que han quedado enterradas, o bien por que el tipo de suelo facilitó la preservación  de vestigios enterrados.

En algunos sitios tanto de México, Estados Unidos como Canadá, se encuentran agrupamientos de círculos hechos con pequeñas piedras que hoy día los investigadores llaman “anillos de tipi”. Hay investigaciones que han llevado a mapear estos anillos (MALOUF, CARLIN 1999), donde se han documentado alrededor de doscientos, y teniendo como un antecedente de fecha muy tentativo de 1300 d.c. Los asentamientos siempre están cerca de agua u otros recursos naturales.  Por la ubicación de estos anillos se tiene la teoría que no todos eran para habitación, algunos en las partes altas eran o bien con funciones ceremoniales o bien defensivos, sin embargo no se ha corroborado esto de manera definitiva.

Lo cierto es que a la llegada de los españoles los grupos indígenas que existían y su ubicación geográfica se muestra en este mapa del año 1700.

 

                                               Figura 6

 

Los datos más antiguos que encontramos son los registros europeos de la expedición de Francisco Vásquez de Coronado en 1540-42, donde él hace mención de estas “tiendas” como él las llama,  usadas en las grandes planicies americanas. El encontró cazadores de búfalo[7] que vivían en tiendas de piel a las cuales él llamó “querechos” ya que los españoles pasaban sus invierno con el grupo de los “Queres” [8] que era bastante amigable (VESTAL, STANLEY 1977:35)

Tanto Coronado como otro explorador Jaramillo comentaron sobre las tiendas indias: “Son rápidas……palos hasta la punta y los separan en la base…..cubiertas con pieles de búfalo y dos aperturas[9]…… las transportan con  perros que son mas grandes que aquellos de la ciudad de México. Ellos usan a los perros como nosotros con las mulas y haciendo paquetes ligeros,  los cinchan con cuerdas de piel…..sus lomos están inflamados como los de nuestras bestias de carga. Cuando ellos se mueven –ya que no cuentan con ninguna residencia permanente- siguen al ganado salvaje para obtener su comida. Estos perros transportan sus casas por ellos, les cargan en sus lomos los palos de las tiendas, arrastrándolos rápidamente. Una carga tiene alrededor de 15 a 25 kg. Dependiendo el perro” (citado en BOLTON, H.E, 1947:7).

Otro cronista que reporto la existencia de estas tiendas fue Don Juan de Oñate, quien dio un basto reporte de su expedición de 1599: “había alrededor de 50 tiendas hechas de cuero curtido, muy brillante de colores rojo y blanco y rematadas con unas aletas y aperturas, erigidas tan hábilmente como aquellas de Italia y más grandes que varios colchones de diferentes medidas pueden fácilmente ser acomodados[10] El curtido es tan fino que no deja pasar el agua incluso aunque llueva a baldes y una vez que secaron conservan su suavidad y son plegable como antes….el Sargento Mayor durmió en una y a pesar de que estaba en el campo era muy grande no pesaba arriba de dos arrobas (25 kg.)”. Oñate reporta que los indios tenían estas grandes tiendas y los perros transportando sus bienes y viajaban jalando los palos, con uno de sus extremos arrastrando por el suelo; Oñate comenta que “los indios estaban tan bien asentados en sus tiendas como lo pudiesen haber estado en cualquier casa” (citado en BENAVIDES 1630, traducción 1916). Los españoles en su momento no solo estuvieron impresionados con las tiendas sino también con los perros. Fray Bernardino de Sahagún reporta caravanas de hasta quinientos perros siguiéndose uno tras otro.

 

Tipología

A pesar de que las construcciones cónicas en América son de diferentes formas, un verdadero tipi es aquel que es perfectamente simétrico, siempre un cono agudizado en la punta, escalonado por su parte posterior, con un agujero en su centro superior para dejar escapar el humo del fuego, y otro orificio al frente de la tienda y la puerta de entrada orientada al este. La piel de la que esta hecho se conserva hasta que esta se intemperiza, y se cambia por otra como parte ritual. El acceso siempre, en cada nuevo asentamiento, lleva una diferente “puerta” con nueva decoración, un sentido de renovación y agradecimiento simbólico al sol.

Son fundamentales las dos banderas que se llaman “aletas de humo”, “orejas” o bien “alas” que flanquean el orificio superior, el cual se soporta el exterior con postes que regulan su apertura y dirección para lograr la ventilación de la tienda (sobre lo que ahondaré más adelante). Los investigadores que documentan la  existencia de estas “aletas”, las consideraban solo como ventanas sin mayor trascendencia. Fue hasta 1823 donde el botánico y geólogo Edwin James después de estudiar la tribu Kaskaias[11].describe con precisión la función de estas “aletas”. La descripción la hace después de una expedición hacia las montañas rocallosas en el año 1819-1820 dirigida por el mayor Stephen H. Long.

 

Asentamiento

En las investigaciones serias de anillos de tipis se menciona un diámetro de  2.5 m. hasta  7.0 m. en caso de los tipis ceremoniales o los de los “chamanes”, sin embargo no se precisa la medida puesto que las referencias son con base al estudio de los anillos de piedras que pudieron haberse movido, ya bien por el viento o animales o a la hora de desarmar la tienda en su momento. Estas referencias provienen de los cronistas españoles.

 

Figura 7

Una vez introducido el caballo como animal de carga, los tipis tuvieron la posibilidad de ser mas grandes. Posteriora a 1700 se reportan tipis hasta de 20 m. de diámetro. El ángulo de elevación va alrededor de los 60° del piso en todos los casos, solo en algunos asentamientos se llegan a alcanzar los 40 m de diámetro y, en este caso, son tipis fijos donde, siguiendo el ángulo, se alargan haciéndose ovales y no cónicos. La  forma de asentarse, como se muestra en la figura siguiente, es en círculo y el número de tipis concéntricos dependiendo del grupo social en cuestión; por lo general se aprecia el tipi ceremonial o del chaman al centro. La forma de erección de la estructura es similar en las diferentes tribus, sin embargo tiene cambios de decoración y algunos de armado. Los coloridos varían según los pigmentos existentes en las diferentes zonas. Sin embargo se pueden agrupar por estructura en dos grandes grupos: aquellos armados con una estructura primaria trípode (tres postes) y los que son armados con cuatro postes.

 

Figura 8

 

Es importante esta variación pues, aunque la forma exterior sea similar y la forma de armado sea igual, al interior, la segunda piel “climatizante” varía en su forma de colocación.

La estructura principal siempre consiste de postes de una pieza. Los postes secundarios en algunos casos son armables, incluso algunos llegan a tener unas adaptaciones interesantes de unión entre ellos para lograr la longitud apropiada. (HASSRICK, Royal 1974)  Los postes principales son muy apreciados, lo que originó un intenso comercio con ellos, ya que su lugar de origen eran los bosques. Los acarreos los iban desgastando hasta necesitar cambiarlos; se menciona que un equipo de postes principales para tipi de cuatro podría cambiarse incluso por dos caballos.

 

Figura 9

 

Adaptaciones al clima

Una de las cualidades notables del tipi, esta sencilla arquitectura, es su notable adaptabilidad al clima. Ya los españoles describieron así el confort que proveían: “Cuando armadas los alojamientos de piel tenían una forma cónica, eran confortables y repelentes al agua, en las estaciones frías el fuego estaba gentilmente al centro y el humo pasaba por la apertura de la cumbre. En uno de los lados esta apertura era una pequeña ala triangular en piel que servía para cubrirles en los tiempos de agua y ascendía el fuego cuando el rigor del invierno azotaba” (citado en BOLTON, H.E, 1997:15).

Lo más interesante del tipi radica en su función bioclimática. Con una forma sencilla y muy escasos materiales se logran construcciones temporales con una adaptación extraordinaria gracias a diferentes características.

Primero hay que hablar del clima promedio donde estas construcciones aparecen, analizando la geografía de las tribus se observa que tenían condiciones extremas de temperaturas que oscilan entre -20°C durante el invierno y los 40°C durante .el verano. Además, podían sufrir precipitaciones muy altas que son propias de las zonas  semiáridas, donde las lluvias anuales se presentan durante los meses de verano.

Las aletas de humo movibles sirven para regular la salida del humo y el flujo de viento al interior. En climas de extremo calor o bien de extremo frío, se adapta en el interior del tipi una segunda piel, llamada ozan; en cambio, cuando el clima es templado se usa solamente una sola piel que es el aislante exterior. El ozan, que es un montaje sobre el tipi, puede considerarse como un segundo tipi que forra al primero creando así alrededor del tipi, una cámara de aire aislante regulando la temperatura interior de la exterior.

 

Figura 10

 

 

El ozan puede tener adaptaciones para colocar postes secundarios y cables donde se colocan unas cortinas que, a gusto sirven como toldo sobre las cabezas o bien sobre las camas haciendo una especie de compartimentos privados como unos camerinos individuales.

Cuando el calor es extremo, se levantan las partes inferiores del tipi logrando una circulación de aire frió de la parte baja haciendo un tiro de chimenea  con el orificio superior, en caso de inviernos severos, se cierran las partes de abajo y con piedras y pliegues se hermetiza la base, sirviendo el aire como capa aislante que ayudado por el fuego interior climatiza perfectamente. El tipi es caliente en el verano, frio en el invierno, es fácil de armar y debido a su forma cónica es capaz de soportar fuertes vientos y lluvias. La apertura al centro para el humo del fuego es el principal atributo del tipi, El humo puede salir con facilidad y el fuego climatiza el interior del alojamiento

Figura 11

 

En caso de que la lluvia arrecie entonces se procederá a cerrar perfectamente las aletas de humo quedando un cierre hermético en la punta del tipi,  y debido al tipo de aceites usados para curtir, la piel es totalmente impermeable.

La geografía también impone viento que suele alcanzar velocidades considerables, para contrarrestarlo, se tienen en la parte superior de los postes unas banderillas de tela que sirven para conocer velocidad y dirección del viento (no con datos matemáticos pero si con la precisión que es necesaria para actuar). En caso de calma, estas banderillas de tela no se moverán, en tanto ellas empezarán a reportar movimientos medianos de viento, con la ayuda de las aletas se canalizarán ya sea fuera o dentro de la morada. En el caso que los vientos llegasen a ser muy fuertes entonces se procede a proteger el tipi rodeándolo de una enramada perpendicular a la dirección del viento.

 

Figura 12

 

 

ARTE  NOMADA

Arte es un término muy amplio, es definitivamente una categoría cultural. E nuestro caso podemos definirlo como el juego de formas que da como resultado exitosas transformaciones-representaciones estéticas. Al introducir la palabra juego introducimos una connotación que no conlleva únicamente sentido utilitario sino que adquiere significados experimentales. Las formas son el resultado final de la experimentación. Lo estético designa la capacidad humana universal para responder emocionalmente ante una experiencia que suscita una carga de apreciación y placer cuando es exitosa. Transformación-representación se refiere a la comunicación del resultado de la experimentación consiguiente.

 

Acotamos el concepto para referirnos a las manifestaciones artísticas que engloban objetos visuales. No estamos menospreciando ni la danza, ni la música, poesía o literatura, en este escrito nos concentraremos en la pintura y alfarería.

Desde remotos tiempos existen manifestaciones de petroglifos en todo los estados de Nuevo México, en Estados Unidos, y en México en los de Nuevo León, Chihuahua, Baja California, Zacatecas, Durango y Sonora, donde ya se aprecian representaciones de los elementos naturales y ciertas configuraciones sociales. Pertenecen a grupos culturales semejantes en tanto que la técnica de grabado sobre  piedra es la misma. Investigadores opinan que las herramientas eran también similares.

 

Figura 13                                            figura 14

 

Después, a partir del año 400 a.C,. el intercambio entre  los grupos norteños con el centro y sur de México se intensifica grandemente. Se encuentran objetos que se repiten en diferentes grupos étnicos a diversas latitudes como son las vasijas ceremoniales. La técnica para realizar alfarería es la misma en el centro que el norte del territorio. Si bien las formas no varían mucho, en los diseños es donde se ve claramente la influencia de su ambiente. La fauna y la flora semiárida en medio de paisajes horizontales y monótonos da como consecuencia manifestaciones visuales abstractas y geométricas. Algunas policromadas pero más bien la alegoría de los almagres de la tierra con una  expresión muy potente. Líneas marcadas y fuertes, grecas que se repiten con ritmos delicados son las características predominantes de la decoración.

 

Figura 15                                                            Figura 16

 

La forma de hacer alfarería es con la misma técnica empleada en el centro de México. Se daba gran intercambio comercial en el que también el barro para crear formaba parte del trueque. (RENAUD; Etiene 1942)  La zona de transición de la cerámica está en lo que hoy se marca como el centro del estado de Zacatecas. Ahí se canalizaban los productos hacia el norte y hacia el sur. Es justo en las manifestaciones de esta cultura, llamada Chichimeca (Gentes Incivilizadas ) por los Mexicas, donde ya aparecen en las épocas pre-hispánicas diseños geométricos que se repetirán hasta la parte sur de Canadá.

 

Figura 17                                                            figura 18

 

 

Figura 19

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIÓN

Pocas  moradas en el mundo se prestan a tanta imaginación como los tipis de los indios americanos de las planicies del norte, es quizá la más pintoresca y colorida de todas las construcciones móviles. Confortable, espaciosa, muy bien ventilada ideal para una vida errante que era la característica de estos pueblos cazadores y pescadores. No se necesita ser un artista para apreciar la belleza de forma y fuerza de línea de estas construcciones que, algún día, los españoles describieron como altas y bellas. Es una forma bella y de manera paralela es utilitaria exhibiendo conceptos de confort muy básicos y con fundamentos ahora bien conocidos, que aún nuestras construcciones modernas están lejos de lograr con tanta efectividad.

El arte y la arquitectura de los pueblos indios de América del Norte no respeta las fronteras político-administrativas, reconoce mas bien al medio ambiente y a la tradición. Los paisajes y sus recursos naturales, así como los grupos sociales, sus culturas y lenguas, son los que en última instancia conforman al unísono sus manifestaciones artísticas de todo tipo.

 

Figura 20

 

 

Figura 21                                                            figura 22

 

 

Ahí, expresiones artísticas similares ocurren a pesar de encontrarnos en climas no similares. Es necesario visualizar los diversos pueblos y sus culturas, y no nacionalidades de origen legal, para apreciar debidamente con amplitud y respeto un arte sencillo, pero rico en conocimiento y significados como el de los pueblos indios de Norteamérica.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

BEHLING, Sophia y Stefan; Sol Power; Ed. Gustavo Gili; 2002.

 

            BENAVIDES, Alonso de; Memorias de Fray Alonso de Benavides en 1630, Traducción hecha por Charles Fletcher y publicada por Donnelly y Hermanos 1916.

 

BOLTON Herbert Eugene;  Coronado, Caballero de los Pueblos y Planicies;  Universidad de Nuevo México, 1994.

 

HARRIS, Marvin; Culture, People, Nature an introduction to general anthropology; 7ª edition Ed. Longman, 1977.

 

HASSRICK, Royal B; The Sioux, Life and Customs at a Warrior Society, Norman University of Oklahoma Press 1974.

 

KAHN, Lloyd; Cobijo; Ed. Herman Blume; 1985.

 

LEON-PORTILLA, Miguel; La comprensión del otro; La jornada 18 sept. 2004, México p.8

 

MALOUF, Carling; Anthropology and sociology papers; ; Montana State University; 2a edición 1999; nos 1 al 16.

 

REGINALD & LAUBIN, Gladys; The Indian Tipi, Second edition; Ed. Red River; 1997.

 

RENAUD; Etiene; Asenta-mientos de piedra indios en el norte de México y Nuevo México; Universidad de la Sorbonne, Enero 1942.

 

VESTAL, Stanley; The history of the Tipi, in The plains Indian tipi. Leaflet no 19; Department of Indiana Art, Denver art museum, Colorado 1983.

 

WÖRRINGER, Guillermo; La esencia del estilo Gótico; Ed. Revista de Occidente, 1925

 

www.americanatives.com

 

www.tipi.com.eu/lodgment

 

www.inah.gob.mx

 

 

 

 

 



[1] Una especie de toro grande.

 

[2] Los animales de tiro y carga antiguamente eran perros, hay documentada una raza canina de gran tamaño hoy día extinta. Los españoles trajeron caballos, algunos que se escapaban o liberaban se convertían en caballos salvajes, estos eran domesticados por los indios y en el siglo XVII sustituyen a los perros.

 

[3] Algunas lenguas como el náhuatl lo hablaba bien, para otras necesitaba intérprete.

[4] Las investigaciones de Fray Bernardino de Sahagún tuvieron muchas contrariedades por parte de sus contemporáneos. Se le acusó de estar contribuyendo a la perduración de las idolatrías y se le requisaron sus papeles con los resultados de sus pesquisas. (Leon-Portilla 2004).

[5] En las construcciones ceremoniales del centro de México y los temascales la puerta también siempre ve al este y las formas son redondas.

[6] La lengua siux es de la rama de lenguas nahuatlacas junto con los demás idiomas y dialectos de esa parte de América.

[7] Búfalo le llamaron los españoles al “ganado salvaje” de los indígenas  que es el Bisonte por ser el animal que ellos conocían. El búfalo nunca existió en América, es endémico de África.

 

[8] A este grupo la historia los ubica como uno de los pueblos Apaches.

[9] Las aperturas se referían obviamente a la puerta de acceso y al agujero para humo  y las ventilas. Las ventilas humeantes se conoce que los tipis las tenían antes de 1600

 

[10] Se asume que medirían alrededor de 3.5 m de diámetro

[11] Hoy Kiowa-Apaches