La creatividad en la enseñanza de la Ingeniería

 

Nora B Okulik1 y Alicia H. Jubert2

1 Facultad de Agroindustrias, Universidad Nacional del Nordeste, Argentina.

2 CEQUINOR, Centro de Química Inorgánica (CONICET, UNLP), Departamento de Química, Facultad de Ciencias Exactas, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

 

 

Resumen

Dada la velocidad con que ocurren actualmente los cambios tecnológicos, el ingeniero necesita tanto de una sólida base conceptual generalista que le permita soportar la evolución de los conocimientos relacionados con su profesión, como del desarrollo de procesos mentales y habilidades para estar preparado para afrontar cualquier situación que se le presente en su vida profesional y personal.

La educación en la creatividad constituye un actividad autorrealizadora en la que resulta valioso el aprendizaje de nuevas habilidades y estrategias de trabajo a la par de las habilidades propias de la profesión, con lo que se adquiere una actitud flexible y transformadora que propone romper barreras para edificar el nuevo conocimiento.

 

Palabras Clave: Creatividad, enseñanza en Ingeniería, pensamiento lateral.

 

Introducción

Una de las características más destacadas de las sociedades modernas es el uso aplicado de la creatividad. El aumento de la complejidad de los problemas planteados exige no sólo respuestas más integradas sino también cada vez más creativas e innovadoras. Sin embargo, aún hoy es habitual encontrar una educación tecnológica que descuida el aspecto creativo de los individuos y que está fuertemente dirigida a la superespecialización, lo que convierte a los estudiantes en profesionales ciegos para cualquier consideración que vaya más allá del ámbito de su competencia técnica.

La ingeniería busca resolver problemas de índole técnico, aplicando los conocimientos provenientes de la ciencia con el fin de generar nuevos productos, procesos y servicios necesarios para el mejoramiento de la calidad de vida. El desarrollo de la imaginación y la creatividad, que han sido los elementos fundamentales en la evolución de las civilizaciones, deberían entonces estar presentes en la educación de los ingenieros para hacer de estos profesionales adaptados a su tiempo.

El proceso de enseñanza y aprendizaje en la educación tecnológica requiere de cambios metodológicos, didácticos y actitudinales que permitan algo menos de especialización temática y un poco más de versatilidad creativa. La educación moderna debe necesariamente promover y estimular en el alumno el desarrollo de un sentido crítico que, sobre la base de un conocimiento sólido, le permita en el futuro implicarse activamente como ciudadano y como profesional en los asuntos relacionados con la tecnología.

Este trabajo pretende ser un aporte dirigido a reflexionar acerca de la educación creativa tomando como punto de referencia la enseñanza de la ingeniería. El trabajo está estructurado en tres partes que comparten como idea central el desarrollo de la creatividad. La primera parte se dedica a reflexionar acerca de las características de una educación creativa. En la segunda se hace referencia a la experiencia formativa del futuro ingeniero (nuestra experiencia). La última parte enfatiza una serie de recomendaciones teórico- metodológicas para el desarrollo de una actitud creativa.

 

Educar en la creatividad

Uno de los objetivos de la educación es el desarrollo de habilidades, potencialidades y valores tanto personales como sociales. Nuestra sociedad está cada vez más necesitada e interesada en desarrollar la creatividad y en tener cada vez más pensadores creativos que ayuden a lograr un mundo mejor.

Torrance, uno de los iniciadores de los estudios de la creatividad, sostiene que ésta es "un proceso que vuelve a alguien sensible a los problemas, diferencias, grietas o lagunas en el conocimiento, lo lleva a identificar dificultades, buscar soluciones, hacer especulaciones o formular hipótesis, a probar y comprender esas hipótesis, a modificarlas y a comunicar los resultados" (Torrance, 1992).

Educar en la creatividad es educar para el cambio, formando personas originales, flexibles, con visión de futuro e iniciativa, amantes de los riesgos y dispuestas a afrontar los obstáculos y problemas que se les presentan tanto en su vida cotidiana como profesional. Ahora, cuando se considera la naturaleza de la creatividad, se presentan interrogantes como: ¿La creatividad es inherente a la condición humana?
¿Necesita de ciertas condiciones para desarrollarse? ¿Es un proceso o la creación surge súbitamente de la nada? ¿Hay diferencias individuales?

Algunos sostienen que la creatividad se aprende, de modo que por medio de técnicas adecuadas, todos pueden adquirirla. Otros, por el contrario, creen que es un don especial del que están dotadas algunas personas, en cuyo caso la formación es secundaria.

Sobre la base de estudios provenientes de la sicología y la sociología (Kusyszyn, 1998), hoy se admite que todas las personas poseen habilidad creativa en un cierto grado combinada con una mayor o menor racionalidad. Así, la creatividad puede desarrollarse a través del proceso educativo, favoreciendo potencialidades y consiguiendo una mejor utilización de los recursos individuales y grupales dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.

La educación creativa es una educación desarrolladora y autorrealizadora en la que no solamente resulta valioso el aprendizaje de nuevas habilidades y estrategias de trabajo sino también el desaprendizaje de una serie de actitudes que en determinados momentos se constituyen en obstáculos a la creatividad (Betancourt y otros, 1994).   

Desarrollar, mejorar, aumentar la capacidad creativa de nuestros alumnos debe ser una constante en el aula a fin de que les cueste menos esfuerzo generar ideas originales. Consideramos que es tarea del educador establecer de tal modo las relaciones entre las distintas disciplinas que el alumno se desarrolle hasta convertirse en un individuo creativo. Tiene que aprender a sopesar las distintas vías posibles y a generar suficiente cantidad de soluciones posibles a los problemas a resolver, lo que en la práctica significa que el alumno debe establecer asociaciones desde otras disciplinas o relacionar los nuevos problemas con otros que ya conoce o que ha experimentado.

 

Enseñanza de la creatividad en Ingeniería

Puede decirse que la función más importante que desarrolla un ingeniero en su vida profesional es la de diseñar y a través de la cual busca y halla la mejor solución a un problema planteado (Koen, 1985). Sin entrar aquí a describir las distintas fases del proceso de diseño, es indiscutible que la creatividad es una capacidad necesaria en todas las etapas de ese proceso. La ingeniería y, en general, la tecnología, tienen aspectos que introducen algunos matices en el proceso creativo tal como podría entenderse de manera genérica, básicamente porque el fin último está dirigido a la solución de un problema o la generación de bienes o servicios con el objeto de mejorar la calidad de vida.

En general, los estudios universitarios favorecen a los estudiantes que son más capaces de utilizar el razonamiento lógico y el manejo simbólico y verbal que a aquellos que utilizan más el razonamiento espacial y holístico. Por ello, la transformación que debería darse en la educación en ingeniería sería el desplazamiento de la educación basada sólo en el razonamiento lógico hacia una educación que incluya el desarrollo de habilidades para el pensamiento no lineal.

El plan de estudios en ingeniería se divide a menudo en especialidades y disciplinas netamente definidas, las que se imparten con pocas relaciones entre ellas, con lo que se promueve principalmente un saber clasificado y categorizado. Pero en el cambiante mundo en que vivimos no basta el pensamiento en categorías o clasificaciones ya que las soluciones a los problemas requieren de una visión holística. En la actualidad es necesario cultivar la creatividad profesional, dado que los trabajadores, las empresas y la sociedad sólo podrán adaptarse a lo nuevo y transformar su realidad mediante el empleo de una imaginación e iniciativa creadoras.

Si en lugar de una educación basada en disciplinas acotadas, que conduce a un pensamiento rígido, enseñamos a los alumnos a ver un problema desde perspectivas diferentes y a realizar asociaciones hurgando en sus saberes previos, las categorías serán cada vez más flexibles, el pensamiento más maleable y las respuestas más creativas. Es necesario buscar diferentes vías para aumentar la cultura de pensamiento, teniendo en cuenta que la creatividad no es exclusiva de genios, de seres con capacidades excepcionales, sino que todos los hombres pueden ser creadores si son educados para ello, que esta capacidad no depende de rasgos biológicos, hereditarios, que no es innata y mucho menos que se logra por azar o casualidad.

Desde esta perspectiva, es posible desarrollar una creatividad profesional que implica poseer potencialidad que se expresa a través de la formulación de una solución apropiada a los problemas profesionales, de la elaboración de productos y objetos originales, de la generación de ideas valiosas, encontrando relaciones nuevas para el contexto social en que fueron creadas, partiendo de información técnica y objetos ya conocidos y facilitando el cambio en función del beneficio, el crecimiento, el desarrollo humano y el progreso social.

 

¿Cómo lograr un clima creativo?

Todos nacemos con la capacidad de dar soluciones nuevas y originales a los problemas diarios y a los que se suscitan en nuestro desempeño profesional. Por desgracia, entre las presiones del sistema educativo para memorizar y las presiones sociales para aceptar el estado de cosas, olvidamos cómo suspender el pensamiento convencional y cómo emplear nuestro potencial creativo. Por ello, la educación de la creatividad profesional es una tarea compleja y multifactorial que requiere un espacio para cultivarla.
La educación universitaria está poco preparada para enfrentar ese reto y asumirlo. Máxime si se considera que para lograr cambios efectivos es necesario que el desarrollo de la creatividad se realice en todo el diseño curricular. La creatividad profesional requiere un pensamiento flexible, dinámico, lateral, divergente, audaz e independiente que se desarrolla solamente mediante tareas docentes que lo propicien. Entonces, ¿cómo lograr un clima creativo que caracterice todo el proceso pedagógico profesional y a la institución en su conjunto?

La enseñanza tiene que abarcar nuevos horizontes en relación con la estimulación y el desarrollo de la creatividad profesional y, por lo tanto, el énfasis de la formación tecnológica y profesional y los esfuerzos deben estar encaminados no sólo al perfeccionamiento de los procesos de adquisición de conocimientos técnicos y de desarrollo de habilidades generalizadas, sino a un elemento más substancial: el desarrollo de la capacidad para crear.

No cabe duda que en esta estrategia de trabajo metodológico deban estar implicadas todas las asignaturas del currículo y que se requiera de las acciones de todos los docentes ya que el desarrollo de la creatividad no ocurre en un momento del proceso pedagógico ni puede desarrollarse mediante los esfuerzos de un solo profesor. Pero también es cierto que es necesario empezar a promover acciones en las cuales corresponde al docente desempeñar un papel decisivo. Somos concientes de que la transformación en una cualidad estable de la personalidad no puede estar condicionada por una situación aislada, ni siquiera por un conjunto de situaciones si éstas no tienen los nexos necesarios de continuidad.

Por otro lado, las asignaturas de formación general y básica deben convertirse en un componente importante para la formación profesional de los estudiantes en las especialidades técnicas, de ahí la necesidad de integrarlas a las asignaturas técnicas.

Las personas creativas pueden ejercer el pensamiento divergente que posibilita la búsqueda, no de una respuesta única, sino de múltiples soluciones y puede lograr organizaciones nuevas. El acto creador como la posibilidad de combinar datos o conocimientos que anteriormente no tenían relación entre sí para obtener formas nuevas de cosas ya conocidas, tiene todas las posibilidades de activarse en cada una de las etapas de la estructuración de un escrito o de desarrollo de un proyecto y brindan al docente y al alumno un espacio para emprender la búsqueda del conocimiento.

  

El desarrollo de la creatividad por la escritura

El acercamiento al trabajo de expresión escrita constituye un recurso metodológico que permite el desarrollo de habilidades de pensamiento creativo y reflexivo. Sabemos que el pensamiento creador es un complejo proceso en el que pueden reconocerse, básicamente, cuatro etapas: la de preparación, en la que se investiga el estado del conocimiento sobre el problema a solucionar, la de incubación, de aparente inactividad ya que es la fase de búsqueda interna, la de iluminación, en la que fluyen las ideas de solución, y la de verificación, en la que se comprueba si la idea o solución encontrada es acorde con los planteamientos iniciales.

De manera similar, enfrentar el proceso de producir un escrito implica descomponer el problema en una serie de subproblemas que, en un principio, pueden abordarse separadamente para reunirlos luego en el contexto del problema original. Aprender a escribir implica adquirir gradualmente la capacidad para realizar operaciones como organizar ideas, realizar un esquema, asociar ideas a párrafos, desarrollar pensamientos propios, revisar lo realizado y hacer que lo que se ha escrito sea legible y comprensible (Serafíni, 1995).

Nuestro interés se centra en realizar un análisis del complejo problema de preparar un escrito desde las actividades que realiza quien debe resolverlo, y cuya solución se espera sea de manera creativa, en este caso el alumno, y desde la mirada del docente que lo guía. Desde el planteo del problema y la selección del tema, pasando por la selección de información, hasta la organización, ejecución y perfeccionamiento del escrito, el alumno debe aportar sus ideas generando reflexiones y nuevas propuestas.

Los resultados generales que describimos corresponden a los obtenidos durante una experiencia realizada con alumnos de segundo y tercer año de carreras de ingeniería, a quienes se propuso la tarea de realizar un escrito de corte informativo-referencial con el propósito de que a través de las actividades de documentarse, seleccionar información, secuencializar  y sintetizar la información obtenida en un documento a presentar pudieran, en un contexto grupal, desarrollar habilidades para usar elementos básicos en la estructuración de un escrito. Aunque parece sencillo imaginar una solución original, diferente a lo que ya existe, en realidad no resulta así para los alumnos. A través de nuestra experiencia hemos podido observar bloqueos, avances demasiado lentos y dificultades que no les permitían alcanzar el vuelo necesario para proponer una solución original e innovadora.

En la elección del tema se otorgó un amplio margen de libertad, alentando a los alumnos en la búsqueda propia sobre la base de sus intereses, a fin de favorecer la originalidad. Sólo se dieron dos orientaciones para la selección del tema: que éste estuviera relacionado con el impacto de la ingeniería en la sociedad o que correspondiera a la descripción de un proceso industrial. La sensibilidad ante problemas como la contaminación ambiental, el tratamiento de residuos, el desarrollo tecnológico y sus consecuencias, por un lado, y la necesidad de conocer las distintas etapas del proceso de obtención de un producto así como de los factores  que definen su comercialización, fueron los dos ejes de debate al interior de los grupos durante la definición del tema.

La fase de recogida de la información, realizada a partir de fuentes diversas como libros, revistas y enciclopedias, búsqueda en internet, entrevistas, visitas, etc., enfrentó a los alumnos al primer problema: la definición y delimitación del tema. Aquí resultó fundamental el rol desempeñado por el docente para ayudar a los alumnos a saber exactamente qué querían hacer a través de la formulación de objetivos.

La selección y organización de la información recogida en torno al tema elegido representó, en general, otro obstáculo ya que decidir el orden en que serían desarrollados los diferentes aspectos del tema y su categorización en torno a un primer esbozo del texto  requería de una aptitud para redefinir los datos iniciales y no les resultó fácil desechar parte de la información recogida pero que no estaba directamente conectada con el tema. Una vez más, la intervención docente tratando de aportar algo de luz al problema permitió a los alumnos avanzar en su trabajo.

Durante la redacción del texto, que de algún modo puede asimilarse a la fase de incubación del proceso creativo, los alumnos pudieron poner a prueba su capacidad para hacer nacer ideas nuevas a partir de los datos ya conocidos a través de la lectura de la información recogida. La articulación del escrito como un continuo en el cual todas las ideas están relacionadas entre sí y el uso de una correcta puntuación fue la fase en la que los alumnos encontraron nuevamente dificultades. La manera propuesta para resolverlas fue proponer la existencia de una articulación entre dos elementos: la introducción y las conclusiones. A través de las sucesivas consultas, los alumnos fueron elaborando la introducción como un instrumento para ambientar al lector, con definiciones referidas al tema a desarrollar y argumentaciones que sustenten la finalidad del trabajo. La conclusión resultó en casi todos los casos el punto más difícil de resolver y que requirió la mayor intervención docente. Los párrafos finales del escrito fueron redactados en torno a las siguientes alternativas, según la capacidad de cada uno de los grupos: como un resumen de los problemas tratados, con la misma estructura del escrito y subrayando las ideas principales vertidas; resumiendo los problemas principales pero incluyendo argumentos no tratados que requieren de una profundización posterior como corolario del trabajo realizado y, para los más capaces, agregando un hecho curioso, una ocurrencia o una opinión que deja al lector una buena impresión del texto leído.

Un aspecto que consideramos importante destacar es que la corrección del escrito y su evaluación no se desarrollaron al mismo tiempo. La corrección consistió en una serie de intervenciones del docente a través de las cuales se pusieron en evidencia defectos y errores del texto con el fin de ayudar a los alumnos a detectar sus puntos débiles y mejorar su capacidad para escribir. Al final del proceso se realizó la evaluación, entendida como acreditación del trabajo realizado y tratando de cuantificar el resultado obtenido. La separación de estas instancias permitió poner en evidencia de manera precisa los errores favoreciendo la corrección parcial o la reescritura de fragmentos, estimulando a los alumnos a trabajar sobre las correcciones propuestas antes de la versión final. En la fase de corrección se intentó no producir un juicio evaluativo, aunque sin duda fue posible recoger datos para la evaluación final. Los avances y retrocesos observados en el proceso de revisión de los borradores del escrito fueron valorados en torno a diversos criterios como la consideración de que los alumnos están adquiriendo la capacidad para escribir y la eficacia para organizar las ideas y presentar la información en función del estímulo propuesto.

Un punto importante a destacar es que el proceso de corrección permitió construir una escala propia para la evaluación del trabajo desarrollada en el contexto de las redacciones ya realizadas, valorando sus características generales: tema elegido, título asignado, estilo utilizado, coherencia de los escritos así como uso de vocabulario, sintaxis, puntuación y ortografía y permitiendo la definición de un método holístico basado en el supuesto de que es posible lograr una comprensión global del escrito sin computar la frecuencia de errores específicos y de aspectos particulares.

 

La creatividad y el desarrollo de un proyecto
En este caso, el desafío como docente fue dar la oportunidad a los alumnos del primer curso de Química para Ingeniería de desarrollar su capacidad creativa en un ámbito que en principio les es indiferente y hasta resistido ya que su estado de conocimiento no les permite visualizar la potencialidad de la formación en química como una herramienta imprescindible para la toma de decisiones profesionales futuras que implica el manejo de materiales, conocimiento de las propiedades de los mismos, tratamientos químicos y el ingreso a un nuevo mundo cual es el uso de nuevos materiales con propiedades inusuales y diseñados especialmente para nuevas funciones.
El dictado de la materia Química se realiza para distintas orientaciones (electrónica, electricista, electromecánica, mecánica, aeronáutica) durante el primer y segundo semestre del primer año de ingreso a la universidad.
Es bien sabido que en todos los niveles educativos superiores existe hoy día la tendencia a superar las metodologías de enseñanza aprendizaje tradicionales donde el docente expone los conocimientos y los alumnos son los receptores pasivos de los mismos. 
En el afán de desarrollar nuevas alternativas de auto gestión y participativas y al mismo tiempo brindar el ámbito y la oportunidad para que los alumnos puedan desarrollar sus habilidades y su capacidad creativa, se ofrece a los mismos la posibilidad de investigar  y concretar un proyecto de utilidad en el ámbito de la ingeniería o en el aprendizaje de la misma y cuyo diseño y funcionamiento implique conocimientos básicos de química que van incorporando a lo largo del curso.
Si bien la propuesta se hace al comienzo del curso, es recién al mediar el mismo que los alumnos son invitados a proponer el tema del proyecto y a los posibles integrantes del grupo a realizarlo.
El paso de elección y definición del proyecto resulta ser la primera etapa del proceso y de gran aprendizaje por parte de los actores del mismo ya que se destacan y manifiestan las características individuales. Es la tarea del docente la de ayudar a transitar esta etapa aportando elementos cómo lluvia de ideas, prácticas de diálogo, uso de técnicas de dinámica de grupo para lograr que el grupo se vaya conformando y que la elección del tema del proyecto y la modalidad de realización del mismo sea consensuada, primer paso para trabajar en equipo.
El segundo paso a realizar por el grupo es dar respuesta a: tema elegido, objetivos, cronograma, recursos con los que cuentan para desarrollarlo y recursos que necesitan ser provistos por la Cátedra. Esto proceso implica: clarificación de ideas, reconocimiento de las capacidades individuales y grupales, manejo de tiempos y capacidad de definir necesidades.
Definido el tema y aclarado los objetivos se plantean la búsqueda y recopilación de información. Los alumnos proponen distintas fuentes y los docentes abren el abanico de posibilidades sugiriendo otras.
Sigue un proceso de discriminación de la información. Los alumnos hacen uso de su creatividad y de su sentido crítico. En el primer caso para manipular la información de forma tal de hacer un uso distinto de la misma creando una visión propia y en el segundo caso seleccionar la información relevante para sus objetivos.
El material es analizado en grupo y con la participación del docente que hace las veces de facilitador.
La principal etapa del proceso es la de concretar los pasos anteriores en un objeto o prototipo que pueda ser usado en el laboratorio y reproducido por otros.
Aquí surge la diversidad: construcción de voltámetros de Hoffman caseros, equipos de destilación rudimentarios pero efectivos, videos del uso del metal con memoria en el ámbito de la cirugía cardiovascular, pilas con limones, circuitos con LEDs, reactores catalíticos, demostraciones de aplicaciones de semiconductores, superconductores, fuentes alternativas de energía, etc.
Una vez desarrollado el “prototipo” el grupo hace una presentación del mismo ante los docentes y sus compañeros y presentan un informe escrito que es evaluado en conjunto y colocado luego en la página web de la Cátedra para difusión y uso del material desarrollado.
El desarrollo del informe escrito posibilita al alumno poner en práctica habilidades de expresión. En caso de que estas no estén alcanzadas los docentes incentivan a los mismos para la adquisición de las mismas y dan elementos básicos para que el escrito tenga las virtudes de ser legible, interesante y motivador.
Para la exposición se provee de materiales informáticos para que esta pueda realizarse ante un público numeroso y se ofrecen los elementos para que la presentación pueda ser una pieza de oratoria.
La evaluación tanto del proyecto como de la presentación oral y escrita se hace en forma conjunta. En este punto la retroalimentación es un elemento básico para el crecimiento y la superación.
La capacidad de creatividad, análisis, síntesis, expresión oral y escrita, y el uso de las capacidades enumeradas anteriormente hacen de la presentación de cada proyecto un momento de autorrealización tanto para los alumnos como para los docentes. 

 

Recomendaciones teórico-metodológicas para educar en la creatividad

     Educar en la creatividad implica partir de la idea de que ésta no se enseña de manera directa, sino que se propicia desde cada una de las actividades que se en el desarrollo de cualquier espacio curricular. Para ello es necesario tomar en cuenta las siguientes sugerencias acerca de las actitudes en las que habrá de estimular a los alumnos:

1.      Propiciar una cultura de trabajo para el desarrollo de un pensamiento creativo y reflexivo. Para lograr un clima donde los alumnos aprendan a pensar y crear se debe trabajar duro ya que no siempre los resultados alcanzados son los esperados en un periodo corto de tiempo. Sin embargo, las huellas que se dejan trascienden el presente y se recogen en el futuro.

2.      Aprender a tolerar la ambigüedad y la incertidumbre. El docente debe favorecer en los estudiantes el desarrollo de la tolerancia a la ambigüedad dándoles más espacio en sus clases para pensar sobre una situación problemática que se les presenta y estimulándolos a reflexionar sin temor al periodo de germinación de los conocimientos, asociado a la incubación de las posibles soluciones.

3.      Favorecer la voluntad para superar obstáculos y perseverar. Cuando empezamos un proyecto innovador para la educación debemos partir siempre de dos metas: ser fieles a los objetivos que queremos alcanzar y ser conscientes de que para lograrlo se van a presentar toda una serie de barreras que habrá que superar, tratando de convertir los obstáculos en oportunidades y no en amenazas.

4.      Desarrollar una actitud diferente ante la responsabilidad del proceso de enseñanza aprendizaje. No sólo el maestro debe facilitar y mediar las oportunidades para que los estudiantes decidan lo que van a hacer y con que herramientas lo van a construir sino que los alumnos deben tomar poco a poco la responsabilidad de su propio aprendizaje, tomando conciencia de que aprender implica reconocer nuestras ignorancias y distinguir lo que sabemos genuinamente de lo que simplemente memorizamos.

5.      Desarrollar una actitud favorable al cambio. Permitir visualizar al aprendizaje como un proceso dialéctico, en el que hay que enfrentarse a contradicciones, retrocesos, avances para lograr satisfacciones que surgen de una lucha tenaz contra los obstáculos y las frustraciones. Una buena comunicación, aprender a escuchar críticamente, tener apertura hacia el juicio discrepante de otros, es decir, aprender a validar y a construir desde las diferencias.

 

    Por último,  como respuesta a la pregunta ¿Es posible desarrollar las habilidades características de la creatividad?, enumeramos algunas de ellas dejando abierta la posibilidad de sumar a estas otras tantas que el lector pueda encontrar:
·  Capacidad de asombro, de ser curioso.
·  Capacidad de entusiasmarse
·  Capacidad de abrirse a nuevas experiencias, de familiarizarse con un punto de vista distinto y extraño.
·  Capacidad de querer realizar descubrimientos accidentales, no buscados. Esto se denomina suerte para encontrar cosas valiosas que no se buscan.
·  Capacidad de hacer una cosa, a partir de otra, mediante el desplazamiento de funciones.
·  Capacidad de generalizar para buscar las aplicaciones universales de las ideas.
·  Capacidad de sintetizar e integrar lo desordenado.
·  Capacidad de ser intensamente consciente aunque se trate con fuentes inconscientes.
·  Capacidad de visualizar o imaginar nuevas posibilidades.
·  Capacidad analítica y autocrítica.
·  Capacidad de conocerse a sí mismo, y tener la valentía de enfrentarse a uno mismo.
·  Capacidad de persistencia y de trabajo durante períodos prolongados, en búsqueda de una meta sin resultados garantizados.
·  Capacidad de integrar dos o más cosas conocidas en una sola, creando así una nueva cosa
 
Referencias

Betancourt, J.; Chibás, F.; Sainz, L. y Trujillo, O. La creatividad y sus implicaciones. Editorial Academia. La Habana, 1994.

Koen, B. V. Definition of the engineeriing method. American Society for Engineering Education, Washington, D.C., 1985.
Kusyszyn, I. Creativity: Pure and Applied, 1998, http://www.yorku.ca/faculty/academic/kusyszyn/PSYC3550/contents.html, Jun 2000.
Serafíni, M. T. Cómo redactar un tema. Didáctica de la escritura. Instrumentos Paidós, México, 1995.
Torrance, E. La enseñanza creativa produce efectos específicos. Teorías y prácticas sobre creatividad y calidad. Editorial Academia. La Habana, 1992.